✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 369:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
En el instante en que la puerta se cerró con un clic, el último hilo que me mantenía entera se rompió. Mi cuerpo se deslizó impotente por la puerta hasta que me desplomé sobre el frío suelo.
¿Que intentara dormir? ¿Cómo iba a poder dormir?
Mi mente reproducía una y otra vez el gruñido grave y contenido de Ethan, junto con esas palabras que aún me oprimían el pecho.
¿De verdad me creyó cuando le dije que Silas no era mi hijo? ¿O era solo la aterradora calma antes de que todo estallara?
Al final, no pude contenerme.
A las dos de la madrugada, tras asegurarme de que Frank había vuelto a su habitación, salí en silencio del hotel, sola.
Como si me atrajera algo de lo que nunca podría escapar, llamé a un taxi y le di al conductor la dirección grabada en lo más profundo de mi alma: la villa que Ethan y yo habíamos compartido hace tres años.
Era el lugar que albergaba todos nuestros recuerdos más felices. El lugar donde me había enamorado por primera y única vez en mi vida.
𝖫a 𝗺𝖾𝘫𝗈𝘳 𝘦x𝗉e𝗋𝗶𝗲ո𝗰і𝘢 d𝖾 𝗅𝘦с𝘵𝘂𝗋𝗮 𝖾𝘯 n𝘰𝗏еl𝖺𝗌𝟰fа𝗻.𝗰оm
El taxi se detuvo bajo las sombras de los árboles, a las afueras del barrio de las villas.
Salí lentamente y caminé hacia el edificio familiar oculto en la oscuridad.
A la luz de la luna, la villa parecía insoportablemente solitaria.
Mis ojos se dirigieron instintivamente al salón del segundo piso. La luz seguía encendida.
Seguramente aún estaría trabajando.
Ethan nunca se había convertido en un Alfa de primer nivel solo por suerte. Todo lo que poseía se lo había ganado a base de noches en vela, reuniones interminables y gestionando personalmente cada crisis.
Por aquel entonces, solía insistirle constantemente para que descansara más. Y cada vez, él me atraía hacia sus brazos, acariciándome la nuca con sus dedos ásperos mientras me susurraba al oído: «Lianne, necesito ser lo suficientemente fuerte para protegerte».
En aquel momento, pensé que aquellas palabras eran amor.
Solo más tarde comprendí que no eran más que la posesividad de un Alfa.
Sin embargo, aun sabiéndolo, seguía sin poder negar la calidez que una vez me había brindado.
Durante ese breve lapso de tiempo, me había dado algo que realmente me hacía sentir como en casa. Por aquel entonces, no era el sustituto de nadie. Simplemente era Lianne.
Empezó a llover sin previo aviso.
Las gotas heladas me golpeaban la piel, tan frías que se me metían hasta los huesos.
Aun así, no me moví para resguardarme. Me quedé allí de pie, bajo el enorme plátano, contemplando aquella única luz resplandeciente.
«Por última vez», me dije a mí misma.
Después de esta noche, me llevaría a Silas y a Ruby lejos de todo esto. A algún lugar sin hombres lobo. Sin alfas. Sin Ethan. Sin el Grupo Voss. Un lugar donde por fin pudiéramos empezar de nuevo.
El tiempo pasaba lentamente mientras la lluvia se hacía cada vez más intensa.
Por fin, la luz del salón se apagó.
Una punzada aguda de dolor me atravesó el corazón.
Se había acabado. Esa dolorosa despedida había llegado por fin a su fin.
Apretándome más contra mí la ropa empapada, esbocé una sonrisa silenciosa y autoirónica y salí de debajo de los árboles.
Pero en el instante en que di ese primer paso, la pesada puerta de madera de la villa se abrió de repente desde dentro.
Punto de vista de Lianne
.
.
.