✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 533:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Cuando Joy pasó por delante de ella —con la guardia baja, la atención aún fija en el escenario—, Chloe entrecerró los ojos. Un destello de pura malicia. Lanzó la pierna hacia delante; el tacón puntiagudo de su zapato de diseño era un arma diminuta y perfecta.
La pantorrilla de Joy se topó con el tacón de aguja. Un dolor agudo y abrasador. Perdió el equilibrio. Un pequeño grito de sorpresa se le escapó de los labios mientras se inclinaba hacia delante.
Se movía demasiado rápido; sus propios tacones se engancharon en la lujosa moqueta. Su cuerpo se inclinó en una caída imparable hacia el VIP sentado justo delante de ella.
Tristan de la Roche, heredero de una dinastía bancaria europea, estaba aburrido. Agitaba el champán en su copa, con una expresión que era una máscara de indiferencia aristocrática. Este espectáculo, como la mayoría de las obligaciones de su vida, era un asunto tedioso.
Entonces, un cuerpo se precipitó hacia él. Distinguió un destello de seda, un rostro contorsionado por el pánico. Sus pupilas se contrajeron. Intentó echarse hacia atrás… demasiado tarde.
¡Pum!
Lаs m𝖾jо𝗿𝖾𝘀 𝗋𝘦𝗌𝖾𝗻̃𝗮𝘴 𝖾𝘯 𝘯о𝗏𝗲𝘭𝘢𝗌𝟰𝘧𝘢𝗇.сo𝗆
Joy aterrizó con fuerza sobre su regazo; el impacto fue una colisión estremecedora de hueso contra hueso. El champán se derramó por la parte delantera de su traje a medida.
Pero eso no fue lo peor.
En su frenético intento por amortiguar la caída, su mano derecha se extendió y aterrizó —con fuerza e inequívocamente— en su entrepierna.
El tiempo se detuvo.
El aire en las inmediaciones parecía cristalizarse. Varios miembros de la alta sociedad que lo rodeaban dejaron escapar exclamaciones de sorpresa.
El rostro de Tristan pasó de estar pálido a adquirir un peligroso tono rojo moteado. Una vena gruesa le latía en la sien. Soltó un gruñido sordo: un sonido de furia pura y sin adulterar, entremezclado con un dolor insoportable.
Joy sintió el calor y la firmeza bajo su palma. Su cerebro, durante un segundo entero, se negó a procesar la información. Luego lo hizo. Una oleada de calor por todo el cuerpo tan intensa que se sintió mareada.
Retiró la mano de un tirón, como si hubiera tocado una estufa caliente. Al intentar levantarse a toda prisa, el vestido se le enredó en los tobillos y volvió a tropezar; esta vez, cayendo contra su pecho.
La rabia en los ojos de Tristan era tan ardiente que parecía quemar. La agarró por los hombros con una fuerza capaz de dejarle moratones y la apartó de un empujón, lanzándola al pasillo como si se deshiciera de algo sin valor.
Las rodillas de Joy se estrellaron contra el duro suelo. El dolor fue agudo, pero no era nada comparado con la oleada de vergüenza que la abrumó.
Desde atrás, Chloe soltó una risa aguda y punzante, lo suficientemente alta como para que todos los que estaban cerca pudieran oír cada palabra.
—Dios mío —dijo, con la voz chorreando falsa compasión—. Los diseñadores de hoy en día harían cualquier cosa por un patrocinio, ¿verdad?
Esas palabras fueron como una daga que convirtió el accidente en un acto deliberado y vulgar de seducción.
Tristan se puso en pie, sacudiéndose el traje estropeado. Miró a Joy con una expresión de repugnancia absoluta, como si ella fuera algo que se hubiera quitado del suela del zapato.
Los flashes de las cámaras estallaron. La prensa, intuyendo un escándalo, desvió sus objetivos de la pasarela hacia el drama que se desarrollaba en la primera fila.
A Joy se le llenaron los ojos de lágrimas, pero las contuvo. Intentó ponerse en pie, con la voz temblorosa pero firme. «Lo siento muchísimo, señor. Alguien me hizo tropezar. Fue un accidente».
.
.
.