✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 513:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
La puerta de su despacho se abrió en silencio. Su jefe de gabinete, Miles Fletcher, entró con una tableta en la mano.
—Señor —dijo Miles con voz baja y monótona—. Todo va según lo previsto.
Cedrick no se giró. «Informa».
«La fase uno de las posiciones cortas contra el fondo de capital principal de Hyman Garrison ha concluido. Hemos aprovechado las cuentas en el extranjero. Su exposición es ahora crítica».
Esa era la verdadera razón por la que había regresado a Nueva York. No solo para gestionar la familia, sino para desmantelar el imperio financiero que su hermano mayor, Hyman, había tardado décadas en construir.
—Además —continuó Miles—, la señorita Dupont aterrizó en París hace una hora. Tal y como se había previsto, su padre ya ha hablado por teléfono con Hyman, exigiendo una explicación por el insulto al honor de su familia.
—Bien. —La escena en el restaurante había sido una maniobra calculada, diseñada para crear fricción y añadir otra capa de presión a las alianzas que se desmoronaban de su hermano mayor. Todos habían sido peones.
Miles vaciló. «Hay otro asunto, señor. Nuestra información confirma que la empresa de la señorita Wyatt, Liris, se enfrenta a una importante interrupción en la cadena de suministro».
𝘋𝖾𝗌𝘤𝗎𝗯𝗋𝖾 ոu𝖾𝘃as 𝗵𝗂𝘀𝘵о𝗋𝗂𝘢ѕ 𝖾n nо𝘷𝖾𝗹аѕ𝟦𝗳𝗮𝘯.c𝗼m
La mano de Cedrick, que sostenía el vaso de whisky, se quedó inmóvil.
«Su competidora, Chloe Wyatt, parece haberse asegurado una nueva línea de financiación procedente de una fuente desconocida. Está acaparando materias primas a precios inflados y ha fichado a dos de los perfumistas clave de Liris».
Miles esperó. Conocía bien a su jefe. Acababa de verlo orquestar un incidente internacional por culpa de esa mujer. Una sola llamada de Cedrick podría resolver todos los problemas de Isidora.
La respuesta, cuando llegó, no fue la que esperaba.
El reflejo de Cedrick en el vaso era frío e impasible.
«Lo sé», fue todo lo que dijo.
Miles parpadeó. «¿Señor? ¿Deberíamos intervenir?».
Cedrick se apartó de la ventana. Se bebió el vaso de un trago, pero el licor áspero no consiguió calentar el hielo que corría por sus venas. Sus ojos azules eran fragmentos de frío glacial.
—¿Por qué íbamos a hacer eso? —preguntó, con voz suave y absolutamente despiadada—. Es su guerra. No la mía.
Dejó el vaso sobre la mesa con un chasquido seco.
—Un pájaro solo aprende a volar cuando lo empujan del nido. —Hizo una pausa, y una sonrisa lenta y peligrosa se dibujó en sus labios—. O —añadió—, aprende a llorar por el único que puede atraparlo antes de que toque el suelo.
Miles lo entendió al instante.
El maestro no la estaba abandonando. La estaba acorralando. Iba a dejar que luchara, sangrara y fracasara, hasta que estuviera destrozada y desesperada, hasta que no le quedara más remedio que acudir a él de rodillas y suplicarle.
No quería una compañera. No quería una reina.
Quería un alma. Y estaba dispuesto a reducir su mundo entero a cenizas para conseguirla.
La pesadilla siempre empezaba de la misma manera.
Cedrick Garrison se despertó sobresaltado a las 3:17 de la madrugada, con el corazón martilleándole contra las costillas como un animal acorralado que intentaba escapar. Las sábanas estaban empapadas. Tenía la piel húmeda y pegajosa, y el sudor frío se le secaba en el aire acondicionado de su ático.
.
.
.