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Capítulo 1422:
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La sangre de Lyla se heló ante la expresión glacial de su padre adoptivo. Aunque cada fibra de su ser gritaba descontento, solo pudo quedarse resignada mientras Elena subía las escaleras.
El rostro de Carola se iluminó con una agradable sorpresa al ver a Elena.
«Señorita Harper, ¿qué la trae por aquí tan inesperadamente?».
La respuesta de Elena fue directa y profesional.
—Sra. Stanley, su marido me ha pedido ayuda para tratar su pérdida de memoria.
«¿Tiene usted conocimientos médicos?». El asombro de Carola era evidente en cada sílaba.
Elena asintió con tranquila confianza y recuperó sus instrumentos médicos.
«Póngase cómoda en la cama, señora Stanley. Debo realizar un examen exhaustivo antes de continuar».
La pérdida de memoria solía tener dos orígenes distintos: daño neurológico que afectaba al hipocampo o la corteza cerebral, o trauma psicológico que desencadenaba amnesia selectiva como mecanismo de protección.
Elena ya se había formado una opinión preliminar sobre el estado de Carola. Este examen solo le proporcionaría la confirmación que buscaba.
Carola se tumbó en la cama, aunque en sus ojos persistía una pizca de duda. Todavía le parecía inverosímil que Elena poseyera alguna habilidad médica genuina: Elena era demasiado joven y Wesley nunca había insinuado que fuera sanadora.
De pie cerca de ellas, Lucian observaba en silencio mientras Elena examinaba a Carola, le hacía preguntas y elaboraba su diagnóstico.
Elena explicó: «Sra. Stanley, el golpe en la cabeza le causó un traumatismo grave. Se han formado coágulos de sangre que presionan los nervios e interfieren en su memoria».
En ese momento, Lyla entró en la habitación y escuchó el final del diagnóstico. Soltó una risa seca.
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«¿Coágulos de sangre? ¿Y se supone que debemos creerle?».
La mano de Carola se movió instintivamente hacia la parte posterior de su cabeza.
«Es cierto. Cuando Lucian me encontró, había sufrido una lesión en la cabeza».
Carola no esperaba que Elena identificara la lesión con tanta precisión, y el escepticismo que había sentido antes comenzó a desvanecerse.
—Señorita Harper, ¿cree que puedo recuperar mi memoria perdida? —preguntó.
La voz de Lyla temblaba.
—Mamá, no creerás en serio que ella puede curarte, ¿verdad?
El tono de Carola no dejaba lugar a discusiones.
—Lyla, ha señalado mi lesión con exactitud. Eso significa que sabe lo que hace. Voy a confiar en ella.
La mirada firme de Lucian acalló cualquier cosa que Lyla pudiera haber dicho a continuación.
Se acercó para ayudar a Carola a sentarse erguida.
«Solo la sanadora sabe cuánto he pagado por este tratamiento. Señorita Harper, su habilidad es impresionante. ¿Cuánto tiempo tardará mi esposa en recuperar la memoria?».
Elena arqueó ligeramente las cejas. Era evidente que Lucian no era tan tonto como Lyla.
«Esos coágulos llevan demasiado tiempo ahí como para que la medicina funcione por sí sola», respondió ella.
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