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Capítulo 1458:
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Ethel rebobinó la grabación. «Pero recorrí todos los ángulos del edificio y por fin conseguí un plano claro en la esquina del segundo piso. Saltó por una ventana al andén de abajo, esquivando las cámaras».
Las sospechas de Nicole aumentaron. ¿Quién haría semejante esfuerzo para evitar ser visto, a menos que ocultara algo grave?
Los dedos de Ethel volaron sobre el teclado. «El análisis técnico confirma que se trata de la misma persona que salió del despacho de Mr. Lawrence. Señorita Lawrence, ¿lo reconoce?»
La grabación estaba granulada y envejecida, por lo que la calidad se degradaba. Apenas se podía distinguir el rostro pixelado de la persona y el traje negro. Sin embargo, la vista frontal parcial captaba una expresión de frustración en el rostro del individuo.
Nicole se acercó, sintiendo un extraño cosquilleo en el fondo de su mente. «Es él», exclamó.
Los ojos de Ethel se iluminaron. «Señorita Lawrence, ¿reconoce a esta persona?».
Ethel había pasado incontables horas, noche tras noche, armando el rompecabezas de la vigilancia. Había rastreado minuciosamente a esta persona fotograma a fotograma, encontrando finalmente una imagen razonablemente clara.
Sin embargo, las imágenes eran lo suficientemente claras como para que alguien que conociera a la persona pudiera reconocerla. Para un ojo no familiarizado, sería casi imposible distinguir ningún detalle definitivo. Aquí estaban. Nicole le había reconocido. Su insistencia había dado sus frutos.
Nicole asintió. «Ese es Brett, el asistente de mi padre.»
Nicole no habría recordado a un empleado normal. Había miles en el Grupo Lawrence. Pero Brett, como ayudante de su padre, había interactuado con ella a menudo. El ceño fruncido en la pantalla era inconfundiblemente el suyo.
Ethel se inclinó hacia ella, con urgencia en la voz. «¿Sabes dónde está Brett ahora?».
Nicole hizo una pausa, con la mente acelerada. Esta revelación abría un laberinto de preguntas que no estaba preparada para afrontar.
La reunión del día había sido sombría, con todos los empleados recibiendo su última indemnización antes de abandonar la empresa para siempre. Nicole no tenía ni idea de dónde se había metido Brett. Sin embargo, cuanto más reflexionaba, más la atormentaba su ausencia.
En el funeral de su padre, la sala se había llenado de empleados de la empresa, todos allí para honrar al hombre que había sido algo más que un superior. Sin embargo, Brett, que tanto le había debido a su padre, no aparecía por ninguna parte. No tenía sentido.
Nicole recordaba cómo su madre hablaba a menudo de los humildes comienzos de Brett y de cómo su padre le había tendido una mano para ayudarle a ascender. Brett había devuelto esa amabilidad diez veces, trabajando más duro que nadie, a menudo quedándose hasta altas horas de la noche, decidido a demostrar su valía.
Todos los años, durante las fiestas, su padre invitaba a Brett y a su familia a una cena festiva, y siempre les hacía generosos regalos como muestra de agradecimiento.
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