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Capítulo 72:
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En el momento en que se mencionó el nombre de Auralina, el ambiente cambió al instante. Innumerables miradas se iluminaron con emoción e incredulidad. Incluso el juez calvo parecía atónito. «Jessica… ¿qué estás insinuando exactamente?».
Jessica bajó la mirada y volvió a suspirar. «Al principio, tenía la intención de mantener esto en privado, pero dado que las cosas han llegado a este punto, no me queda más remedio que revelar la verdad para limpiar mi nombre. Auralina es mi mentora».
Toda la sala se sumió en el caos.
En el mundo del diseño de joyería, Auralina era una leyenda.
«¡Así que por eso el estilo de diseño de Jessica se parece tanto al de Auralina!»
«No me extraña que su trabajo sea tan extraordinario. En realidad es alumna de Auralina».
«Increíble. La familia Hayes prácticamente la crió, ¿y ahora también le está robando el mérito a Jessica? Es repugnante».
Durante un breve instante, Alina se limitó a mirar a Jessica, con una expresión indescifrable.
A los ojos de Jessica, sin embargo, ese silencio se traducía inequívocamente en envidia y derrota.
Sabía que estaba mintiendo, pero no sentía ningún temor. Al fin y al cabo, Auralina siempre había sido famosa por su misterio y nunca aparecía en público. Además, se sentía totalmente justificada al utilizar su nombre. La propia Auralina le había entregado personalmente a Lynda la única tarjeta VIP que existía. Estaba claro que aquella mujer sentía cierto cariño por su madre. Seguramente no se opondría a algo tan trivial.
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Con la barbilla ligeramente levantada, Jessica miró a Alina con descarada arrogancia. «¿Y bien, Alina? ¿Todavía tienes algo que decir? Si te queda algo de dignidad, retírate tú misma del concurso».
El juez calvo aprovechó el momento de inmediato para echar más leña al fuego. «¿Acaso eres tan arrogante como para creer que tienes más talento que una de las propias alumnas de Auralina?».
«¡Retírate de la competición, Alina!».
«¡Es obvio que ella es la plagiadora!».
«¡Es imposible que una alumna entrenada personalmente por Auralina robe el diseño de otra persona!».
A esas alturas, casi todo el público se había puesto del lado de Jessica. Alina se encontraba sola bajo un aluvión de miradas hostiles.
«Echadla».
«¡Los organizadores deberían incluirla en la lista negra para siempre!».
«Menos mal que Jessica ha revelado hoy la verdad. De lo contrario, una plagiadora habría arruinado su reputación».
El ambiente se caldeaba cada vez más con cada acusación lanzada contra Alina.
Al observar cómo se desarrollaba la escena, Jessica esbozó una leve sonrisa llena de fingida simpatía y, inclinándose un poco más hacia ella, bajó la voz para que solo Alina pudiera oírla. «¿Lo entiendes ahora? Esta es la diferencia entre tú y yo. Aunque tengas más talento, no importará. La gente siempre se pondrá de mi lado». Sus ojos brillaban con cruel satisfacción. «Naciste para pasar tu vida a mis pies».
Y, sin embargo, a pesar de la hostilidad que la rodeaba, Alina se mantuvo perfectamente serena. Incluso dejó que una leve sonrisa se dibujara en sus labios mientras respondía con calma: «Qué fascinante. Teniendo en cuenta que yo soy Auralina, no recuerdo haberte aceptado nunca como alumna».
Jessica se quedó paralizada por un instante, pero entonces se dio cuenta de lo que Alina acababa de decir. Inmediatamente se echó a reír.
Al oírla, el público también estalló en carcajadas.
«¿De qué está hablando esa chica? ¿Acaba de decir que es Auralina?».
«¿En serio? ¿Se ha vuelto loca?»
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