✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 43:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Irene soltó una risa desdeñosa y levantó la barbilla. «Solo intentaba advertirte de que no cayeras en sus artimañas, pero no muestras ni una pizca de gratitud. ¡Pídeme perdón ahora mismo o me encargaré de que pierdas tu trabajo! »
Su arrogancia era tan descarada que resultaba imposible ignorarla.
Gavin y Alina intercambiaron una mirada de incredulidad, como si la mujer hubiera perdido por completo la cabeza.
Tras un breve intercambio de miradas, decidieron que ya habían perdido suficiente tiempo y se dieron la vuelta para marcharse.
Irene se sintió ofendida por su indiferencia y no tenía intención de dejarlo pasar. Dio un paso adelante y les bloqueó el paso. «Sigo hablándote».
Justo en ese momento, Bagot se acercó con pasos firmes y decididos. «¿Qué está pasando aquí?».
En cuanto lo vio llegar, Irene se enderezó y su confianza se disparó aún más. Se aferró a su brazo y dijo, con tono lastimero: «¡Bagot, me están atacando!».
Su voz sonó tan estridente que Alina casi se echó atrás por instinto.
𝗟𝖾𝗲 𝗱𝘦𝗌𝗱е 𝗍𝗎 𝘤𝗲𝘭𝘂𝘭а𝘳 𝘦𝘯 𝗻𝗈𝗏еlas4𝗳𝘢ո.co𝗆
Cuando la atención de Bagot se posó en Gavin, se quedó pálido al instante y le brotaron gotas de sudor en la frente. «Señor Reese».
Con una leve sonrisa, Gavin lo miró con calma, aunque su mera presencia parecía hacer que el ambiente se volviera más denso. «Así que esta es tu cita, Bagot. No tenía ni idea de que se comportara con tanta autoridad. Incluso ha amenazado con hacer que me despidan».
El pánico se apoderó de Bagot, que se apresuró a dar explicaciones. «Ha habido un error. ¡Todo esto es un malentendido!». Entonces se giró bruscamente hacia Irene y alzó la voz. «¡Necia, ¿no reconoces al señor Reese?! ¡Pídele disculpas ahora mismo!».
Irene se quedó allí de pie, completamente atónita ante su arrebato.
En la empresa, solo un hombre llevaba el apellido Reese: el presidente.
La conmoción se reflejó en el rostro de Irene, y la realidad la golpeó como un cubo de agua helada. Se quedó mirando a Gavin y a Alina, incapaz de asimilar lo que estaba viendo. Justo delante de ella se encontraba nada menos que el presidente de la empresa.
Aun así, una pregunta se formó en su mente, y la confusión se apoderó de ella mientras intentaba averiguar por qué Alina estaba a su lado.
Al recordar su propia arrogancia, la vergüenza le inundó el rostro.
Con la voz temblorosa, bajó la cabeza y balbuceó: «Señor Reese, lo siento mucho. Yo… no tenía ni idea de que fuera usted».
Se mordió el labio mientras las lágrimas comenzaban a brotarle de los ojos.
Sin siquiera dedicarle una mirada, Gavin le lanzó una mirada fría, luego se dio la vuelta sin decir palabra y se marchó con Alina.
En cuanto desaparecieron de su vista, la furia se apoderó de Bagot, y las venas de su frente se le hincharon. «¡Tonta! ¿Ni siquiera has sido capaz de reconocer al presidente? ¿Tienes idea del lío en el que me has metido?».
Irene se sintió agraviada e indignada, e intentó defenderse. «Solo soy una recepcionista. ¿Cómo iba a saber que era el presidente?».
La voz de Bagot se volvió áspera. «¡Ya basta! A partir de este momento, te quedas a mi lado y no te vas a deambular por ahí».
Mientras Gavin seguía hablando con Alina, ella sintió una mirada intensa clavada en ella.
.
.
.