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Capítulo 1028:
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Para él, eso lo decía todo. Quienquiera que estuviera detrás de ello, claramente le temía. Esta noche ocurriría lo mismo. Con él en alerta máxima, el intruso no se atrevería a intentar nada.
Hyatt pensó que la suposición de Nadia tenía mucho sentido. «Descansemos un poco. Quedarnos aquí no nos beneficia en absoluto».
Permanecer al aire libre mientras su enemigo permanecía oculto solo los colocaba en una posición más débil. La situación en sí misma era una amenaza para su seguridad. Cuanto más tiempo permanecían en guardia, más se agotaban sus fuerzas.
«Esperemos un poco más. Anthony está haciendo rondas para ver cómo están los huéspedes cada veinte minutos, ¿verdad? Faltan apenas dos minutos para que termine. Cuando nos informe, volveremos a nuestra habitación y dejaremos que su equipo se encargue del resto».
Nadia conocía las consecuencias de una noche sin dormir, especialmente para su aspecto. Conservar su belleza se había convertido en su máxima prioridad, ya que creía que era lo único que le quedaba de valor. Unos minutos más y por fin podría relajarse.
«De acuerdo». Para Hyatt, esperar dos minutos no era nada. «Cuando volvamos, quiero que te acuestes a mi lado. Últimamente necesito un poco de placer».
𝖮𝗋𝗀𝖺𝗇𝗂𝗓𝖺 𝗍𝗎 𝖻𝗂𝖻𝗅𝗂𝗈𝗍𝖾𝖼𝖺 𝖾𝗇 𝗇𝗈𝗏𝖾𝗅𝖺𝗌𝟦𝖿𝖺𝗇.𝖼𝗈𝗆
Nadia ansiaba descansar, con la esperanza de mantener su piel impecable al no quedarse despierta hasta muy tarde. Sin embargo, los intereses de Hyatt no tenían nada que ver con dormir: simplemente quería tenerla a su lado en la cama.
Durante los últimos dos días, la mera presencia de Cynthia había hecho que su pulso se acelerara. Desearla se había convertido en una obsesión, pero ella mantenía las distancias. Hyatt no podía soportar ese sentimiento, ya que nunca antes había recibido un rechazo. Solo su renuencia a contrariar a Félix le había impedido forzar la situación. Esa noche, había planeado colarse silenciosamente en la habitación de Cynthia. En cambio, Félix llegó primero. Una vez más, Félix estaba con Cynthia.
Esa situación se había repetido durante dos noches. Cualquiera podía ver lo que estaba pasando entre los dos. Cada vez que Hyatt pensaba en ello, los celos le quemaban por dentro como una espina que se clavaba cada vez más profundamente.
Su posición en el mundo subterráneo soberano no significaba nada en ese momento, sobre todo porque era Félix quien disfrutaba de la compañía que él ansiaba. La sola idea hería su orgullo.
Además de todo eso, sus continuos problemas le dejaban de mal humor. Quería una mujer que le ayudara a olvidar sus frustraciones, y Nadia era la única a su alcance.
—¿Solo buscas una mujer o es Cynthia en quien no puedes dejar de pensar? —Nadia lo miró con una expresión aguda, casi divertida.
No era ingenua. Su pasado con Hyatt le había enseñado demasiado como para pasar por alto las señales.
Últimamente, Hyatt había empezado a actuar de forma diferente cuando estaban juntos. Ese cambio se produjo poco después de que Cynthia entrara en escena.
—Ya que lo has descubierto, quizá puedas ayudarme. Cuando volvamos, solo tienes que actuar como si fueras Cynthia en la cama. ¿Crees que podrás hacerlo? —La sonrisa engreída de Hyatt permaneció intacta, sin que le afectara en absoluto la acusación de ella.
«¿Qué demonios te pasa? ¿Te parezco alguien que aceptaría algo tan repugnante?». La voz de Nadia se elevó mientras la furia la invadía y su mano se cerró en un puño apretado a su lado.
La horrible sugerencia de Hyatt le trajo recuerdos de otra persona: Shawn, el hombre que una vez la violó y la obligó a fingir ser Maren, todo para satisfacer sus retorcidos deseos.
Lo que más la atormentaba no era la violencia. Era la humillación de fingir ser Maren.
Shawn la había obligado a hacerse pasar por Maren, la mujer que más despreciaba. Para Nadia, era como si él la hubiera marcado como inferior a Maren.
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