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Capítulo 432:
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Lo mismo le pasaba con Irene. Por muy amable que Irene hubiera sido con ella, Joslyn nunca podía estar segura de que, si se viera obligada a elegir entre ella y Darby, Irene la elegiría sin dudarlo.
Algunas heridas del pasado no se podían borrar tan fácilmente.
Sentada sola en el borde de la cama, Joslyn retorcía la esquina de la sábana entre sus dedos.
Comprendía que estaba cayendo de nuevo en la misma espiral. Para los demás, esta preocupación interminable probablemente parecería excesiva, incluso irracional.
Sin embargo, no tenía forma de detenerla.
Tras veinticinco años viviendo con los nervios a flor de piel, la vigilancia se había convertido desde hacía tiempo en un instinto.
No había nacido desconfiada. Fue la vida la que le enseñó que la única persona en la que podía confiar de verdad era ella misma.
Cada elección y cada decisión de los últimos veinticinco años había tenido que sopesarse una y otra vez, porque nunca había habido nadie esperando para recogerla si se caía. Un paso en falso, y ella sería la única que tendría que asumir las consecuencias.
¿Qué era el amor, al fin y al cabo?
𝗧𝘂 𝗉róxі𝗆𝗮 𝗹𝘦𝖼𝘵𝗎𝘳𝘢 𝘧𝖺𝘷𝗼𝗿𝗂𝗍𝗮 𝗲ѕ𝘵á 𝗲n 𝗇𝘰𝘷е𝘭𝗮𝘴𝟦𝘧𝗮n.co𝗆
Para ella, en su día había sido que sus padres adoptivos dieran por sentado que, como hermana mayor, siempre debía ceder el paso a su hermano. Habían sido las escasas muestras de cariño de su madre adoptiva, cada una de ellas seguida de un recordatorio de que debía ser sensata.
Brandon le había prometido tratarla bien el resto de su vida, solo para dar media vuelta y coger la mano de Clare.
No era que Joslyn no confiara en Connor.
El problema era que él se portaba demasiado bien con ella, tan bien que la idea de perderlo se le hacía insoportable.
Tras respirar hondo, Joslyn aflojó lentamente el puño cerrado.
Las yemas de sus dedos se habían puesto pálidas y quedaban leves marcas donde la tela se le había clavado en la piel.
No se trataba de desconfianza.
Simplemente sabía mejor que nadie que algunas tormentas no podían detenerse solo con amor.
Connor podía estar firme en su decisión, pero seguía siendo el hijo de Evelyn y también el director del Grupo Zenith.
Demasiadas responsabilidades pesaban sobre él. Demasiadas personas dependían de cada decisión que tomaba.
Lo único que podía hacer era esperar.
Al cabo de un rato, Joslyn se levantó de nuevo y volvió a la ventana, apoyando ligeramente la frente contra el cristal frío.
Afuera, la nieve que caía reflejaba el resplandor de las farolas, cubriendo el mundo con una luz pálida e invernal.
Cómo deseaba poder ser como esas heroínas seguras de sí mismas y radiantes de las series de televisión. Pero alguien que se había pasado toda la vida andando con pies de plomo no podía volverse intrépida de la noche a la mañana.
En tan solo unos pocos meses, toda su vida había dado un vuelco. Brandon la había abandonado, se había casado con Connor, se había adentrado en un mundo de privilegios que nunca había imaginado y, de repente, se había convertido en la heredera de una de las familias más poderosas de Agrax.
Su mente aún no había asimilarado la vida que ahora llevaba.
Tenía que dejar de pensar tanto. Eso era lo que Joslyn no dejaba de repetirse a sí misma.
Connor no regresó aquella noche.
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