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Capítulo 433:
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Sola en la cama, Joslyn escuchaba el suave susurro de la nieve al otro lado de la ventana, dando vueltas de un lado a otro sin encontrar el más mínimo atisbo de sueño.
No se atrevía a cerrar los ojos, por miedo a perderse su llamada o pasar por alto un mensaje suyo.
Su móvil yacía sobre la almohada a su lado. Una y otra vez, la pantalla se apagaba, solo para que ella la volviera a encender.
A la una de la madrugada, por fin vibró.
El nombre de Connor apareció en la pantalla.
𝗟о 𝗆𝖺́s 𝗅𝘦𝘪́𝘥𝘰 𝘥𝗲 𝘭𝗮 𝘴𝗲𝗆𝗮ոa 𝘦𝗇 n𝘰v𝗲𝘭a𝘀𝟰𝘧𝗮𝗻.𝗰о𝘮
Joslyn lo cogió casi al instante. «¿Hola?»
«¿Te he despertado?»
«No, ya estaba despierta». Se incorporó y se recostó contra el cabecero. «¿Cómo van las cosas? Tu madre…»
—Está despierta —respondió Connor, con voz concisa y firme—. El médico la ha examinado. Le subió la tensión por el estrés. De momento está estable, pero quieren mantenerla en observación.
Tras una breve pausa, añadió: —Esta noche no puedo irme. Tengo que quedarme aquí. Vete a dormir. No me esperes.
—Vale —susurró Joslyn.
—Joslyn. —La voz de Connor llegó suave a través del teléfono.
—¿Sí? —dijo Joslyn.
—No le des más vueltas. Hablaremos cuando vuelva.
Un murmullo silencioso fue todo lo que Joslyn logró responder.
—Duerme un poco —dijo Connor con dulzura—. Mañana tienes que trabajar.
—Lo sé. Cuídate tú también. Sigues lesionado.
—Lo haré.
Cuando Joslyn se despertó, la luz del día ya inundaba la habitación.
La tormenta de nieve había pasado, dejando el mundo exterior envuelto en un manto blanco e inmaculado. La luz del sol brillaba sobre los montones de nieve, tan intensa que casi dolía mirarla.
Se frotó las sienes doloridas antes de arrastrarse fuera de la cama. Tras asearse, se puso ropa limpia y se aplicó el maquillaje justo lo necesario para disimular el cansancio que se cernía bajo sus ojos.
La mujer que la miraba desde el espejo no parecía diferente de lo habitual.
Cuando bajó las escaleras, Lexie ya estaba sentada a la mesa del comedor, disfrutando tranquilamente del desayuno.
«Buenos días, Josy. Venga, el desayuno está listo». Lexie le sonrió radiante, con los ojos brillantes y un buen humor inconfundible.
«Buenos días, abuela». Joslyn se sentó a su lado justo cuando la ama de llaves colocaba un cuenco caliente de gachas de avena delante de ella.
«El joven que vino contigo», Lexie frunció el ceño pensativa, rebuscando en su memoria, «¿cómo se llamaba?».
Joslyn se inclinó y le dio una palmadita tranquilizadora en la mano a su abuela. «Connor Newman».
«Ah, claro. Connor». El reconocimiento iluminó el rostro de Lexie. Luego echó un vistazo al comedor. «¿Dónde está? ¿Por qué no está aquí para desayunar?».
«Le ha surgido algo urgente. Se marchó anoche y aún no ha vuelto». Joslyn bajó la mirada, removiendo las gachas con la cuchara antes de dar un pequeño bocado.
Lexie se limitó a asentir sin insistir en el tema. En su lugar, cogió un bocadillo y lo colocó con delicadeza en el plato de Joslyn. «Come un poco más. No dormiste bien anoche, ¿verdad?».
«Dormí bien». Joslyn sonrió como si nada pasara. Solo ella sabía cuánto le dolía el corazón.
La mañana tras la nevada amaneció fresca y brillantemente despejada.
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