✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1194:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«¿Me mentías a mí o te mentías a ti mismo? Da igual. Yo te creí. ¡Te creí, Ryan!».
Quizá fue solo en ese momento cuando Olivia se derrumbó de verdad.
Su vida se había acabado.
Podría haber sido productora sénior en una gran cadena de televisión. Un par de encargos internacionales más y habría sido una periodista reconocida a nivel mundial. Su futuro había sido amplio y brillante… y lo había echado todo por la borda por un hombre. Por un solo hombre.
Se había adentrado en un camino del que no había vuelta atrás.
Delante, no había más que niebla. Detrás, ningún camino de retirada.
«Ryan, dímelo. ¿Por qué?».
¿Para qué había servido todo aquello?
𝖣𝗲ѕ𝗰ubre j𝘰𝘆𝗮𝘀 ос𝘂l𝘵aѕ еn ո𝘰𝘷е𝗅𝗮s4𝘧𝘢𝘯.𝘤о𝗺
Los dedos de Olivia se cerraron con tanta fuerza sobre el cinturón que el cuero se le clavó en la carne de la mano, haciéndole sangrar. En ese momento, supo con absoluta certeza que su vida había llegado a su fin.
Nunca volvería a llevar una vida normal, nunca se casaría, nunca tendría hijos. Ningún hombre querría jamás a una mujer con un pasado como el suyo.
Si ese era el caso, entonces acabaría con todo allí mismo, con Ryan.
Aunque eso significara la muerte.
Las sombras en los ojos de Olivia se hicieron más profundas. Incapaz de esperar más su respuesta, caminó hacia él, paso a paso, y le levantó la barbilla con la mano.
«Dime, si no pudimos ser pareja en vida… ¿y en la muerte?»
¿Sería posible entonces?
«¿Por qué no morimos aquí juntos, Ryan?»
Ryan permaneció en silencio, con sus ojos oscuros fijos en un punto más allá de ella —en cualquier sitio menos en ella—, como si una sola mirada fuera una contaminación.
Hacía tiempo que había dejado de temer a la muerte.
Pero morir junto a esta mujer…
Eso, eso no podía aceptarlo.
Olivia le levantó más la cara, obligándole a mirarla a los ojos. «Sé que odias estar conmigo. Pero ¿qué puedes hacer? Ahora estás en mis manos. Que vivas o mueras depende de mí».
Tenía la boca llena del sabor metálico de la sangre. Su voz sonó áspera, apenas un susurro.
«Candy… ¿dónde está?».
El rostro de Olivia se quedó paralizado.
No se lo esperaba. Incluso ahora, herido y a su merced, su primera preocupación era la hija de aquella mujer.
«Tú…».
Recuperó el aliento y, finalmente, espetó: «¿Y qué hay de Kailey? ¿Acaso ella aprecia lo que haces por ella? ¿Eh?».
«No importa». Ryan la miró, con los ojos tan oscuros y profundos como pozos. «Alguien como tú nunca lo entendería. Ni siquiera sabes cómo amar de verdad a una persona».
«¿Que no lo entiendo?».
Olivia esbozó una mueca de desprecio. «¿Que no lo entiendo? «
Sí.
Quizá realmente no lo entendiera.
Lo único que sabía era que, en el momento en que más cerca estuvo de la muerte, la única persona en la que pensaba era este hombre.
«¿Y de qué te sirve entenderlo? Kailey se casó con otra persona, tuvo un hijo de otra persona. Te preocupas tanto por ella… ¿lo sabe siquiera?
¡No, no lo sabe!
«Y ni siquiera finjamos que a ella le importas…»
Olivia se rió, y el sonido resultó inquietante y frío en la penumbra. «Aunque realmente murieras aquí, estaría triste un rato y luego se olvidaría de ti y seguiría viviendo su vida feliz».
«Así es la naturaleza humana».
«¡Así es como es la gente!».
Pero la mirada ardiente de Ryan permaneció fija en ella. Repitió la misma pregunta. «Candy. ¿Dónde está?».
La sonrisa se desvaneció lentamente del rostro de Olivia.
Apretó los puños. El pensamiento de antes volvió, una voz que le susurraba en la cabeza: Morid juntos… morid juntos… muere con él.
A esas alturas, Ryan no tenía ninguna posibilidad de escapar. Estaba maltrecho, tenía una pierna herida, y hasta la persona más débil habría podido inmovilizarlo.
Dejó el cinturón a un lado y empezó a desatar las cuerdas.
«Ryan…»
«Aunque no me respondas, sé que me quieres, ¿verdad?»
«Este mundo es tan falso. Huyamos juntos, ¿vale? A algún lugar donde solo estemos los dos, y donde nadie pueda encontrarnos jamás…»
No dejaba de murmurar, con la mirada nublada y ausente.
Ryan estaba casi completamente sin fuerzas. Solo podía dejar que ella hiciera lo que quisiera.
Aunque Olivia estaba demacrada, su fuerza era sorprendente. Lo arrastró con fuerza hacia la ventana.
La abrió de par en par y el viento entró aullando.
Se volvió para mirar al hombre que tenía detrás y sonrió.
«Ryan», dijo, «nunca volveremos a separarnos».
.
.
.
Nota de Tac-k: Tengan una muy linda semana queridas personitas. Dios les ama y Tac-k les quiere mucho. ( • ᴗ – ) ✧
.