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Capítulo 996:
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«Ugh… ah…».
Un gemido ahogado se le escapó antes de desplomarse en el suelo.
Charlee frunció el ceño y lo observó con recelo. ¿Estaba fingiendo? ¿O era real?
Mooney, siempre pragmático, se adelantó inmediatamente para evaluar la situación.
—Señorita Sullivan, parece que está sufriendo un ataque al corazón.
—
—ordenó Charlee—. Llévenlo al hospital inmediatamente. No puede morir, todavía necesito respuestas».
Mooney no perdió ni un segundo. Cargó a Covington a sus espaldas y salió apresuradamente de la oficina.
Charlee caminaba de un lado a otro, con el ceño fruncido por la frustración.
Si Covington realmente trabajaba para Slater, entonces Slater debía creer su versión de los hechos. Eso explicaría por qué actuó contra Marc hace tres años. Pero las pruebas no cuadraban.
Si el Grupo Harris había causado realmente la caída de la familia Quimby, ¿por qué les había prestado mil millones de dólares?
Esa cantidad de dinero no apuntaba a la culpabilidad. En todo caso, parecía más probable que la familia Quimby hubiera intentado acabar con la familia Harris.
¿Un pago de mil millones de dólares? Eso no era solo un negocio, era un fraude. Mientras daba vueltas a las piezas en su mente, de repente sintió un brazo rodeándole la cintura.
Antes de que pudiera reaccionar, fue atraída hacia un abrazo firme y familiar.
Se quedó paralizada. Por un momento, ni se resistió ni se inclinó hacia él.
Marc la apretó con más fuerza, con su aliento cálido en su oído.
«Estos últimos tres años… ¿has estado sufriendo?
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Al sentir su aliento tan cerca, el cuerpo de Charlee se tensó ligeramente. Una tormenta de emociones se desató en su interior, pero apretó los dientes para contener la amargura que amenazaba con consumirla.
Hace tres años…
Después del accidente de Marc, descubrió que estaba embarazada.
Al mismo tiempo, Amaya había caído gravemente enferma y los accionistas del Grupo Harris se habían abalanzado como buitres, dispuestos a destrozarlo todo.
Los recuerdos la oprimían.
Le robaban las fuerzas del cuerpo.
—Es el pasado. He aprendido a vivir con ello. Una vez que esto se resuelva, dejaré el Grupo Harris. El acuerdo de divorcio de la última vez ha expirado. Le pediré a mi abogado que redacte uno nuevo.
Su voz se suavizó aún más. —Kason siempre ha estado conmigo. No renunciaré a mi derecho a criarlo. Pero espero que tú asumas tu responsabilidad como padre.
Marc no dijo nada. Solo la abrazó con más fuerza, como si soltarla fuera a romper algo dentro de él.
La palabra «divorcio» le atravesó el pecho como un cuchillo.
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