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Capítulo 937:
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«¡Brillante! ¡Absolutamente brillante!».
Su voz temblaba de alegría.
«¡Dr. Braxton, programe la cirugía inmediatamente! ¡Cuanto antes, mejor!».
Andrew dudó, apretando los labios hasta formar una línea fina.
Con un suspiro silencioso, finalmente habló. «Señorita Walsh, no se precipite. El estado del señor Harris es… complicado».
—¿Complicado?
El entusiasmo de Bettina se desvaneció. Su expresión se endureció y clavó la mirada en Andrew.
—¿Qué quiere decir? ¿Cuál es el problema?
—El coágulo de sangre en el cerebro del Sr. Harris no ha cambiado en tres años —explicó—. Pero ahora está presionando el nervio óptico. Si no intervenimos pronto, podría perder la vista.
—¿Perder la vista? —exclamó Bettina, con la respiración entrecortada. Se le fue todo el color de la cara.
Esto… esto no tenía que pasar.
—Sí
—Andrew asintió con solemnidad—. Si procedemos con la cirugía para eliminar el coágulo, hay muchas posibilidades de que recupere la memoria. Pero si no lo hacemos… perderá la vista. Y el desarrollo de nervios artificiales llevará al menos un mes.
Sus palabras atravesaron a Bettina como una navaja.
Una tormenta de pánico estalló en su interior.
¡No podía permitirse esperar!
Si le quitaban el coágulo y Marc recordaba todo, todos sus esfuerzos, todos sus sacrificios, habrían sido en vano.
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Pero si no lo hacían, si dejaba pasar la oportunidad, Marc se quedaría ciego…
Su mente daba vueltas, luchando entre el miedo y la desesperación.
Apretó los puños a los lados del cuerpo, clavándose las uñas en las palmas, pero apenas sintió el dolor.
—Perderá la vista… —susurró Bettina para sí misma, con un destello de locura en los ojos—. ¿Y qué?
Andrew se quedó paralizado, con el corazón latiéndole con fuerza, incrédulo. ¿Estaba oyendo cosas?
—Señorita Walsh, ¿qué acaba de decir?
—¡Y qué si se queda ciego! —gritó Bettina de repente, con el rostro desfigurado por una expresión feroz y retorcida, y una tormenta de rabia en los ojos—. Mientras pueda tenerlo a mi lado, mientras pueda controlar el poder de la familia Harris, ¿qué más da que no pueda ver?
Andrew se estremeció al mirarla, sintiendo un escalofrío que le recorrió la espalda.
Nunca había conocido a una mujer tan desquiciada y egoísta.
—Señorita Walsh, usted…
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