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Capítulo 877:
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«No… eso no puede ser…». Charlee dio un paso atrás, apenas manteniéndose en pie.
Su rostro se puso pálido como el de un fantasma y sus labios se desvanecieron.
Las palabras la golpearon como un trueno, dejándola mareada, como si el suelo bajo sus pies se hubiera derrumbado de repente.
«Señora Sullivan, ¿está bien?». Mooney la miró fijamente, con voz preocupada.
Charlee se obligó a respirar con calma y negó con la cabeza.
—Estoy bien. Mooney, ¿estás completamente seguro? ¿Seguro de que es verdad?
Mooney asintió sin dudar. —Señorita Sullivan, lo he comprobado todo dos veces. No hay ningún error. Sinceramente, yo tampoco quería creerlo, así que lo he verificado personalmente.
Otro temblor recorrió el cuerpo de Charlee.
—Je…
De repente, una risa suave y burlona resonó cerca de ella.
Charlee levantó la cabeza y vio a Bettina de pie, no muy lejos, mirándola con una sonrisa burlona.
—Vaya, señorita Sullivan, tiene un aspecto horrible. ¿Ha descubierto algo que no debía? Bettina se acercó con aire despreocupado, en tono casi juguetón.
Charlee miró a Bettina con una mirada gélida.
Charlee reprimió la confusión que se agitaba en su interior. Su voz era fría, controlada. —Bettina, ¿qué haces aquí?
Bettina se rió entre dientes, inclinando la cabeza. —Oh, solo he venido a disfrutar del espectáculo.
Charlee soltó una risa burlona. —Basta de juegos. Di lo que has venido a decir.
Bettina suspiró teatralmente. —Está bien, ya que no estás de humor para charlar, iré al grano. Charlee, ¿sabes por qué Marc y yo estamos aquí hoy? —Hizo una pausa deliberada, alargando el momento antes de esbozar una sonrisa triunfante—. ¡Estamos aquí para pujar por el diamante rosa! Marc quiere darme una boda por todo lo alto. Y, por supuesto, solo el Sueño Rosa es digno de mí.
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El cuerpo de Charlee se estremeció ligeramente.
Sintió una punzada aguda en el pecho, como si se le abriera otra herida.
—Sabes, no estoy muy familiarizada con el sistema legal de aquí, pero he oído algo interesante… Cuando uno de los cónyuges fallece, el matrimonio se disuelve automáticamente, ¿no es así? —Bettina pestañeó inocentemente—. Lo mencioné de pasada y, ¿quién lo diría? Marc se lo tomó muy en serio. Me quería tanto… que estaba dispuesto a eliminarte.
El tono de Bettina se volvió gélido y sus palabras cortaron el aire como una navaja. —Deberías considerarte afortunada, Charlee. Has sobrevivido. Pero Marc ha dicho que no te dejará seguir aferrándote a él. —Sus labios esbozaron una sonrisa cruel.
Su mirada se posó en Charlee como si esta no fuera más que un juguete roto, ya sin utilidad alguna.
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