✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 702:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Cuando los últimos padres se marcharon con sus hijos, la solitaria figura de Kason se recortaba contra la luz que se desvanecía.
Media hora más tarde.
—¡Kason, lo siento mucho! ¡Había mucho tráfico!
El mayordomo llegó al lugar de recogida, sin aliento por haber corrido, solo para encontrarlo vacío.
Su corazón se hundió y un escalofrío le recorrió la espalda.
—¿Dónde está Kason?
Sus manos temblorosas se extendieron y agarraron el brazo de un profesor que se marchaba—. ¿Dónde está el niño?
—Una mujer que decía ser de la oficina de la Sra. Sullivan lo recogió —respondió el profesor pensativo—. Nos mostró una autorización oficial, así que le dejamos que se lo llevara.
El rostro del mayordomo se puso pálido como el de un fantasma.
¡La Sra. Sullivan no había hecho ningún arreglo!
Buscó a tientas su teléfono, con los dedos temblorosos, y marcó el número de Charlee.
—¡Sra. Sullivan! ¡Ha ocurrido algo terrible! ¡Se han llevado a Kason! —Su voz temblaba, cargada de pánico.
Charlee estaba sentada en su escritorio, hojeando unos documentos, cuando la voz frenética del mayordomo la sacó de su concentración. El papel se le resbaló de los dedos y cayó al suelo con un ruido sordo.
—¿Qué has dicho? —Su voz se redujo a un susurro escalofriante—. ¿Han secuestrado a Kason?
—¡Sí, señora Sullivan! El profesor dijo que una mujer presentó una autorización de su oficina y se lo llevó, ¡pero yo sé que usted no ha quedado con nadie hoy!
Ultιмos ¢нαρтєяѕ en ɴσνєʟα𝓈𝟜ƒαɴ.𝒸𝓸𝓶
Charlee se puso en pie de un salto, con el pulso latiéndole como un tambor de guerra.
—¡Llame a la policía inmediatamente! —ordenó con voz firme—. ¡Y envíe a alguien para que localice a quien se ha llevado a Kason!
El corazón le latía con fuerza contra el pecho, y una tormenta de miedo y rabia se agitaba en su interior.
Apretó el teléfono con fuerza, hasta que los nudillos se le pusieron blancos.
Kason lo era todo para ella y no permitiría que nadie le hiciera daño.
Sin dudarlo, marcó el número de la policía.
—¿Policía? ¡Han secuestrado a mi hijo! ¡Por favor, envíen ayuda inmediatamente! —Su voz temblaba, pero se obligó a mantener la compostura.
—Por favor, mantenga la calma y facilite los detalles —le indicó el operador con tono firme.
Charlee respiró hondo, apretó los dedos alrededor del teléfono y le contó todo lo que sabía.
—Hemos tomado nota de la información. Estamos enviando una patrulla —le aseguró el operador.
.
.
.