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Capítulo 473:
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Los labios de Marc se curvaron en una leve sonrisa, y sus ojos reflejaban pura alegría.
Después del banquete, en el jardín trasero, Marc tomó la mano de Charlee mientras caminaban por el sendero de guijarros. «A mi abuela le gustas mucho», dijo con voz llena de afecto.
«A mí también me gusta», respondió Charlee en voz baja.
Marc se detuvo y se volvió hacia ella, mirándola con profunda emoción.
Charlee, sintiendo el peso de su mirada, instintivamente quiso apartar la vista, pero antes de que pudiera hacerlo, Marc la atrajo suavemente hacia sí, apoyando la barbilla en su cabeza y acariciándole el pelo con ternura.
—Charlee —dijo en voz baja—, he esperado mucho tiempo este día.
Charlee se quedó paralizada por un momento, con el corazón acelerado por una mezcla de emociones.
En ese momento, una criada se acercó a Charlee e hizo una ligera reverencia. —Señorita Sullivan, la señora Amaya Harris solicita la presencia del señor Harris.
Charlee asintió con la cabeza y observó cómo Marc se alejaba.
Después de que él se marchara, Charlee permaneció de pie junto al parterre, jugando distraídamente con una gardenia blanca recién cortada. De repente, una voz aguda y sarcástica rompió el silencio. —Oh, ¿no es la señorita Sullivan?
Charlee se volvió y vio a Eloise caminando hacia ella con tacones altos, el maquillaje exagerado y las arrugas alrededor de los ojos delatando su edad.
Eloise sonrió con desdén mientras miraba a Charlee con aire de superioridad. —¿Qué se siente al pasar de la nada a tenerlo todo? Casarse con un Harris debe de ser como ganar la lotería —dijo Eloise con sarcasmo.
—Por cómo hablas —respondió Charlee con calma—, cualquiera diría que los Harris son de la realeza. Pero cuando tu sobrina tenga al bebé, me aseguraré de enviarle un regalo.
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El rostro de Eloise se encendió de ira. Las palabras de Charlee eran un golpe directo a la embarazo fuera del matrimonio de su sobrina y a sus intentos fallidos de mejorar su posición.
Furiosa, Eloise levantó la mano, dispuesta a golpear.
Pero Charlee, rápida como siempre, le agarró la muñeca y la apartó con fuerza.
Eloise trastabilló, logrando recuperar el equilibrio a duras penas.
La mirada de Charlee se volvió fría. —Eloise, te respeto como mayor, pero no sobreestimes tu importancia. Conoce tu lugar.
El rostro de Eloise se retorció de rabia, y señaló a Charlee con el dedo tembloroso, pero no supo qué decir.
Sin decir nada más, Charlee se dio la vuelta y se marchó, dejando a Eloise furiosa y en silencio.
En el estudio, el suave aroma del sándalo flotaba en el aire.
Amaya estaba sentada en un sillón tallado y dirigió la mirada hacia Marc. —Marc, me han contado lo que ha pasado con Lorelei —dijo Amaya con voz suave pero llena de preocupación.
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