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Capítulo 472:
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—Charlee, ven y siéntate —la invitó Amaya con voz suave y acogedora.
Charlee se acercó con mesurada elegancia, su voz suave denotaba respeto. —Amaya.
Amaya tomó la mano de Charlee y la acarició suavemente, con los ojos llenos de cariño.
La expresión de Eloise se agrió, pero no se atrevió a decir ni una palabra más, y su frustración solo se reflejaba en la mirada venenosa que le lanzó a Charlee. Charlee, sin embargo, no se inmutó. Respondió a la hostilidad de Eloise con tranquila indiferencia, decidiendo ignorar su mezquina actitud.
Marc se mantuvo firme a su lado, su presencia protectora como un escudo invisible. Su mirada penetrante recorrió la sala, advirtiendo en silencio a todos que Charlee estaba bajo su protección. Nadie, ni siquiera su familia, podría hacerle daño.
La tensión en la sala se mantuvo, aunque se suavizó ligeramente bajo la mirada de aprobación de Amaya hacia Charlee.
Amaya estudió a Charlee con atención, sus ojos perspicaces fijándose en sus delicados rasgos, la tranquila inteligencia que reflejaba su expresión y la elegancia que definía cada uno de sus movimientos.
Cuanto más observaba Amaya, más crecía su satisfacción. No era de extrañar, pensó, que su nieto hubiera elegido a Charlee.
Los ojos de Amaya brillaban con auténtico deleite.
Se quitó con delicadeza una pulsera de jade translúcido y brillante de la muñeca. El intenso color verde de la pulsera resplandecía a la luz. Esta pulsera, una preciosa reliquia familiar, era de la más alta calidad y solo se transmitía a la matriarca de la familia Harris.
La mirada de Eloise se fijó en la pulsera. A pesar de llevar años casada con un miembro de la familia Harris y de todos sus esfuerzos por complacer a Amaya, solo había recibido una sencilla pulsera de jade. Era imposible ignorar el favoritismo de Amaya.
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—Charlee —dijo Amaya con cariño, colocando la pulsera de jade en la delicada muñeca de Charlee—. Esta pulsera te queda perfecta.
Una repentina sensación de calor se extendió desde la muñeca de Charlee hasta su corazón, tomándola por sorpresa.
—Amaya… —comenzó Charlee, pero Amaya le dio una palmadita suave en la mano, interrumpiéndola.
—Marc es de naturaleza reservada. Por favor, ten paciencia con él en el futuro —dijo Amaya, con palabras que denotaban su reconocimiento de Charlee como su futura nieta política.
Un murmullo de sorpresa recorrió la multitud y todas las miradas se dirigieron hacia Charlee con expresiones encontradas.
Eloise palideció y apretó los dientes con furia. Llevaba años deseando esa pulsera y ahora acababa en la muñeca de Charlee. Sus ojos ardían de resentimiento mientras la miraba con odio.
Amaya sonrió, claramente complacida. —Pronto, alguien elegirá el día perfecto para celebrar vuestro compromiso.
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