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Capítulo 383:
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«Quédate quieta. Necesito que me escuches».
Marc llevó a Charlee hasta el elegante coche negro aparcado junto a la acera y la ayudó a subir al asiento del copiloto. Una vez que ella se acomodó, se sentó al volante, arrancó el motor y se marchó sin decir palabra. Charlee permaneció en silencio durante todo el trayecto, con la mente llena de preguntas sobre las intenciones de Marc.
Finalmente, el coche se detuvo cerca de un lago tranquilo, el mismo lugar donde se habían cruzado por primera vez.
Rompiendo el silencio, Marc se volvió hacia ella. —¿Reconoces este lugar? —preguntó con voz suave.
Charlee asintió levemente, pero permaneció en silencio, con la mirada fija en el agua. Marc respiró hondo, con una expresión que delataba un atisbo de inquietud. «Charlee…». Dudó, y su voz titubeó antes de continuar. «Me has atraído desde aquel día».
Ella giró bruscamente la cabeza hacia él, con los ojos muy abiertos, incrédula.
«Lo organicé todo: acercarme a ti, ocultar quién era realmente… Todo porque quería estar cerca de ti», confesó Marc, con un tono cargado de emoción.
Charlee sintió un nudo en el pecho y el corazón le dio un vuelco.
—Me equivoqué al engañarte. Lo sé —admitió él, con un destello de remordimiento en los ojos—. Pero mis sentimientos son reales y los he tenido durante años.
Le tomó la mano con firmeza, pero con delicadeza. —No dejes que las voces externas se interpongan entre nosotros. Por favor, Charlee, confía en mí.
Los dedos de ella temblaron entre los de él, y las paredes que rodeaban su corazón se tambalearon bajo el peso de sus palabras.
Ella se encontró con su intensa mirada, con sus emociones convertidas en un torbellino que aún no podía nombrar.
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Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, Terrence se recostó en su silla y se puso a leer las noticias sobre el conflicto que se estaba gestando entre el Grupo Harris y la familia Jensen. Una fría sonrisa se dibujó en sus labios.
El momento era perfecto.
Cogió el teléfono y marcó un número.
—Dempsey, cuánto tiempo —comenzó, con un tono que destilaba falsa preocupación.
—¿Qué quieres, Terrence? —respondió secamente.
—He oído que últimamente ha habido roces entre la familia Jensen y el Grupo Harris —dijo Terrence, deliberadamente ambiguo.
—¡Bah! ¡Todo es culpa de tu sobrino! —espetó Dempsey, con evidente irritación.
—Por favor, cálmate. Marc es joven e impulsivo, es de esperar —respondió Terrence con suavidad.
Tras una pausa calculada, añadió—: Pero esta situación podría beneficiarnos.
—¿Qué tipo de beneficio? —preguntó Dempsey, con evidente recelo.
«Piénsalo. Marc se está haciendo más fuerte y pronto te apartará por completo. Si las cosas siguen así, el Grupo Harris acabará siendo suyo. Si eso ocurre, ¿seguirá la familia Jensen manteniendo su posición?», insistió Terrence, y cada palabra le dio en el blanco.
Dempsey se quedó en silencio.
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