✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 710:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Sus ojos estaban fijos en la pantalla holográfica que flotaba ante él. Mostraba una transmisión satelital de la plaza de la Ciudadela, fechada cuarenta minutos antes —el ejército privado de Dallas Koch rodeando el edificio, la Ducati negra atravesando las barricadas policiales, el cuerpo de Eliza rodando por el pavimento mojado, su vestido rojo una mancha vívida de color contra el mármol gris.
Lo vio una vez más. Y otra.
Cada vez que la imagen volvía al loop de Eliza incorporándose sobre las rodillas, sus ojos encontrando el rostro de Dallas, las pupilas de Gideon se dilataban con intensidad maníaca.
«Pausa», ordenó.
𝖳𝘳𝗮𝗱𝗎сc𝗶𝘰ո𝗲s de 𝖼𝘢𝗹𝗶𝘥𝖺d 𝘦ո 𝘯𝗼𝗏𝘦𝗹𝘢ѕ4fa𝗇.𝗰om
La imagen se congeló. La boca de Eliza estaba abierta a mitad de un grito. Detente. Es una trampa. Estoy aquí.
La mano de Gideon salió disparada. Aferró el borde de la mesa quirúrgica, los nudillos volviéndose blancos. Las suturas frescas en su hombro se tensaron, se forzaron, y luego saltaron —una, dos, tres— reabriendo la herida. Sangre fresca brotó, espesa y oscura, empapando la gasa que el robot acababa de aplicar.
No lo notó. O lo notó, y la sensación lo alimentaba.
«Vino por él», susurró Gideon. Su lengua salió disparada, humedeciéndole el labio inferior. «Cabalgó a través de una tormenta. Sangró por él.»
El robot médico se movió para acercarse de nuevo con gasa fresca. Gideon gruñó —un sonido feroz e inhumano— y la máquina se retiró, sus sensores leyendo el peligro en sus signos vitales.
En la pantalla, el loop reinició. Dallas cayendo de rodillas. Acercando a Eliza a su pecho. La forma en que las manos le temblaban mientras se las hundía en el cabello.
La respiración de Gideon se aceleró. Su pecho subía y bajaba, los músculos ondulándose bajo la piel manchada de sangre.
«Debió haber venido por mí», le dijo a la habitación vacía. «Vendrá por mí.»
La pesada puerta blindada de la entrada se abrió con un siseo.
La Princesa Cecelia entró arrolladoramente, su costoso abrigo de piel arrastrándose tras ella, su rostro una máscara de furia aristocrática que no podía ocultar del todo el temblor en su labio inferior.
«¿Has perdido la cabeza?» Se detuvo a tres metros de la mesa quirúrgica, su mirada moviéndose de la sangre a la herida abierta y a la locura en los ojos de Gideon. «Todo el aparato militar europeo está en alerta máxima por tu pequeño número. Mi hermano está exigiendo explicaciones. La Reina…»
«La Reina», la interrumpió Gideon, con la voz suave, casi gentil, «me está usando, Cecelia. Igual que tú me usas. Igual que yo te uso.»
Por fin se dio vuelta para mirarla. Sus ojos eran azules —de un azul llamativo, cristalino— pero las pupilas estaban mal. Demasiado grandes. Demasiado hambrientas.
Cecelia retrocedió un paso involuntariamente. Su tacón se enganchó en el suelo pulido y trastabilló.
Gideon se rio. Fue un sonido bajo y vibrante que parecía surgir desde lo profundo de su pecho, resonando por el espacio estéril como una fuerza física.
«¿De verdad pensaste que esto era por los intereses de la familia Real?» Se incorporó, ignorando la sangre que goteaba de su hombro, las suturas sueltas colgando como joyería grotesca. «¿Pensaste que yo quería sus palacios? ¿Sus tratados? ¿Sus polvorientos linajes?»
Caminó hacia ella. Lento. Deliberado. Cada paso descalzo dejando una huella roja en el piso blanco.
Cecelia retrocedió hasta que su espalda chocó con el frío metal de un gabinete de almacenamiento. «Detente. Soy una princesa de sangre real. No puedes…»
La mano de Gideon salió disparada. Le agarró la muñeca, sus dedos envolviéndola por completo, la presión inmediata y aplastante.
.
.
.
Nota de Tac-K: Linda mañana amadas personitas. Dios les ama y Tac-K les quiere mucho. (ɔO‿=)ɔ ♥
.