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Capítulo 140:
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Leif pareció darse cuenta y rápidamente la tranquilizó. «No te preocupes. El Sr. Burke no está aquí, solo estoy yo».
Yvonne exhaló, relajándose por fin. «¿Sigue de viaje de negocios?».
Leif asintió. —Sí, pero volverá en una semana. Me pidió que te trajera de vuelta.
La mirada de Yvonne se desvió hacia Rachel. Con su amiga aún convaleciente, marcharse no era una opción.
—Volveré, lo prometo. Pero no hasta que Rachel se encuentre mejor, no me parecería bien irme antes.
Leif dudó, claramente indeciso. Tras una pausa, dijo: —Déjame consultarlo primero con el señor Burke.
—De acuerdo.
Unos minutos más tarde, regresó. —Dice que tienes tres días más. Yvonne se quedó desconcertada. —Dale las gracias de mi parte. Cumpliré mi promesa.
Tres días después, el estado de Rachel había mejorado considerablemente.
Ese día se celebraba la tan esperada conferencia de negocios del Grupo Synergy. A pesar de los minuciosos preparativos de Samira y Trey, Rachel no podía quitarse de la cabeza sus preocupaciones e insistió en asistir.
«Rachel, ¿estás segura de que puedes hacerlo?».
Ambos la observaban atentamente, con evidente preocupación.
Rachel asintió con firmeza. «He trabajado muy duro para llegar hasta aquí, no voy a dejar que todo se eche a perder ahora. No os preocupéis, puedo hacerlo».
A las nueve en punto de la mañana, comenzó la conferencia.
La presentación de Rachel era la última, un momento angustiante, pero también el que ofrecía la mayor oportunidad.
Dentro de la sala, Andrés estaba sentado con la espalda recta y el rostro impasible.
La sala estaba llena de altos ejecutivos del Grupo Synergy, pero al final, su decisión era la que más importaba.
Cuando finalmente llegó el turno de Rachel, respiró hondo, se alisó las solapas de su traje azul claro y dio un paso adelante con sus tacones.
La ligera brisa le levantó unos mechones de pelo, dándole un aire de confianza natural.
«Buenos días a todos. Soy Rachel Marsh y hoy me gustaría…».
Andrés había estado mirando hacia abajo, perdido en sus pensamientos, pero la voz le llamó la atención. Esa voz… le resultaba familiar. Levantó la mirada instintivamente.
No esperaba verla compitiendo en esta licitación. La revelación lo tomó por sorpresa.
Con un movimiento sencillo, se arremangó, dejando al descubierto sus tonificados antebrazos sobre la mesa. Sus ojos permanecieron fijos en Rachel mientras ella hablaba.
En el escenario, Rachel dominaba la sala.
Andrés podía ver la pasión en sus ojos, cómo se iluminaban cuando hablaba de su diseño. Su sonrisa serena y sus gestos elegantes transmitían una confianza sorprendente que cautivaba a todos.
Cuando terminó su presentación, tenía las palmas húmedas. Sus piernas, inestables por estar de pie tanto tiempo, temblaban.
Al bajar del escenario, perdió el equilibrio y estuvo a punto de caer, pero Samira y Trey la sujetaron justo a tiempo. Andrés abrió ligeramente los labios antes de dar una orden decisiva.
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