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Capítulo 141:
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—Me gusta este. Redacta el contrato.
—Señor Garrett, ¿está seguro? Su oferta es más alta que las demás.
—Estoy seguro. Su diseño está lleno de vida y originalidad. Confío en mi instinto.
—Entendido.
Rachel apenas había llegado a la salida con Trey y Samira cuando una voz la llamó.
—Señorita Marsh, enhorabuena. Uno de los ejecutivos le tendió la mano.
Rachel dudó un momento antes de esbozar una sonrisa de alegría. —¿De verdad hemos ganado? —preguntó con voz llena de emoción.
—Sí, al Sr. Garrett le ha impresionado mucho su diseño. Por favor, acérquese a nuestra oficina mañana a las diez para firmar el contrato.
—De acuerdo, allí estaré.
Cuando los tres salieron, el aire vibraba de emoción.
Rachel, incapaz de contenerse, llamó inmediatamente a Brian. —¿Adivina qué? ¡He ganado, he ganado de verdad!
—Iré a recogerte.
—De acuerdo.
No muy lejos, Tracy se quedó paralizada, con la mirada fija en la alta y llamativa figura de Brian.
Sus dedos se cerraron en un puño y sus nudillos se pusieron blancos. La idea de que él volviera con Rachel le provocaba un nudo de celos en el estómago.
No podía permitir que eso sucediera.
Cuando Tracy desapareció de repente, Brian se alertó de inmediato.
La enfermera le informó que habían buscado en todos los rincones del hospital, pero no había ni rastro de ella.
Finalmente, Brian la encontró dentro del baño de su habitación del hospital.
Cuando salió, tambaleándose, la furia de Brian se encendió.
Su mirada la quemaba. «¿Por qué te escondías?».
Tracy se quedó allí, pequeña y frágil, como un cordero perdido sin saber adónde ir. Tenía la cabeza gacha, lo que hacía casi imposible regañarla.
Pero esta vez, Brian no se contuvo. Su voz era aguda por la ira. —¡Habla! ¿Por qué te escondías ahí?
Tracy no pudo aguantar más. Se abalanzó hacia él y lo abrazó con desesperación.
«Lo siento, me equivoqué. No debería haber desaparecido y haberte hecho preocuparte así. No volveré a hacerlo. Por favor, no te enfades conmigo, ¿vale?».
Pero Brian le apartó las manos, sin apartar la mirada. «Dime por qué».
Por fin, Tracy dejó de huir de la verdad.
Las lágrimas resbalaron por sus mejillas cuando finalmente admitió: «Porque tengo miedo de que te vayas y no sé cómo vivir con eso».
«Brian, sé que tienes pensado ver a Rachel. Pero solo por esta vez, solo esta vez, ¿puedes quedarte conmigo?», preguntó Tracy. La ira de Brian pareció calmarse un poco.
Dio un paso adelante y le puso las manos sobre los hombros. —Tracy, Rachel es mi novia. Necesito estar con ella. Lo siento, pero tengo que irme.
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