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Capítulo 892:
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Caden se quedó desconcertado por un momento.
Después de acomodarse en el coche, Caden preguntó: «¿Cómo te diste cuenta de que solo fingía con Lucilla?».
Alicia se abrochó el cinturón de seguridad. «Si realmente valorara la ética y le importara no dañar las relaciones, no se ofrecería a sí misma a cambio de ayuda económica». La incoherencia en su carácter era evidente.
—Pero tu defecto es más evidente —añadió Alicia—. Si Lucilla realmente te molestaba, no le habrías permitido que se quedara a tu lado durante días, ni me habrías acompañado a visitarla al hospital.
Alicia tenía sus sospechas al principio, pero ese comportamiento no coincidía con el comportamiento habitual de Caden, lo que solo provocó una leve sospecha en su corazón.
No fue hasta que Caden declaró su relación con Lucilla que salieron a la luz sus verdaderos motivos, confirmando las sospechas de Alicia.
Caden permaneció en silencio, concentrado en la carretera. Alicia jugaba con unos pétalos de rosa en la mano. —Caden, no necesitas montar estas escenificaciones.
Caden mantuvo la mirada fija en la carretera, con el rostro pensativo. —Solo quiero que nuestra relación sea oficial. Quizás la etiqueta no era tan importante.
Simplemente quería comprobar si ella se quedaría en Warrington y confirmar sus sentimientos por él.
A Caden le costó leer el estado de ánimo de Alicia aquella noche.
Parecía normal, participando ocasionalmente en la conversación durante la cena, pero el ambiente era algo aburrido.
Caden no preguntó si estaba molesta.
No parecía necesario.
Incluso si estuviera disgustada, estaba preparado para encontrar otras formas de consolidar su posición en su vida.
Alicia notó que Caden solo estaba comiendo las verduras de su plato, dejando el resto. Dejó el tenedor. «Vamos».
Caden miró su plato medio lleno.
«¿No tienes hambre?».
«No».
Mientras regresaban a la villa, Caden dijo: «Tengo que pasar primero por mi apartamento. Todavía no he dado de comer a Cade».
Alicia preguntó: «¿Adónde vas después?».
«A tu casa a dormir».
Consciente de sus tácticas, Alicia decidió no desafiarlo y dejarlo pasar.
Se detuvieron debajo de su edificio de apartamentos.
Caden preguntó: «¿Quieres subir un rato?».
Alicia negó con la cabeza, esquivando la invitación.
Pero evitar el pasado era inútil; incluso sin subir, la escena familiar fuera de la ventana agitaba sus emociones.
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