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Capítulo 843:
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Cuando Gemma salió de la habitación, pasó junto a unas enfermeras que se afanaban en sus tareas. Una oleada de empatía la invadió, y de repente sintió que, a veces, la impaciencia y el desapego del personal médico no eran del todo inaceptables. Al fin y al cabo, puede que estuvieran demasiado cansados, no que fueran antipáticos.
Gemma se replanteó entonces la idea de denunciar a aquel médico.
El insomnio de Alicia había vuelto a empeorar. No podía precisar la causa -quizá el estrés emocional-, pero ni siquiera su medicación habitual le estaba ayudando esta vez. Al darse cuenta de que no podía seguir así, pidió cita en el hospital.
Cuando llegó, le entregó al médico el expediente de su caso.
«Esta es mi evaluación anterior de un hospital de otra ciudad, Xada».
El médico cogió el expediente, lo hojeó y frunció ligeramente el ceño.
«Este tipo de caso es bastante inusual», comentó, con un tono de leve incredulidad.
Alicia soltó una risa nerviosa.
«Pensé que podría serlo. Por eso estoy aquí: quiero asegurarme de que no ha sido un error de diagnóstico».
El médico la miró y su mirada se detuvo un poco más de lo necesario.
«¿Es posible que tenga expectativas poco realistas de su pareja?», preguntó, enarcando una ceja.
Alicia pensó inmediatamente en Caden. Era un gran tipo, sin duda, pero para ella, encontrar a la persona adecuada significaba conectar a un nivel mucho más profundo. Todavía no había conocido a nadie que realmente le acelerara el corazón.
Después de un latido, Alicia tomó su decisión. Quería realizar otra evaluación.
Más tarde, cuando Caden se enteró de que Alicia llevaba un tiempo en el hospital, decidió visitarla. Pero cuando llego, Alicia ya se habia ido. Miró la información de la psicóloga junto a la puerta y su expresión se tornó ligeramente desconcertada.
Con determinación, llamó a la puerta y entró en el despacho.
«¿Qué le pasa a Alicia?», preguntó sin rodeos, con voz llena de urgencia.
Caden era la figura más influyente del hospital, y su posición como accionista mayoritario le otorgaba un poder inmenso. Ningún médico del hospital, por prestigioso que fuera, podía negarse a sus peticiones. Así que cuando exigió el historial médico de Alicia, el médico accedió sin rechistar.
Mientras Caden hojeaba los expedientes, su mirada se agudizó. El diagnóstico que tenía ante sí era algo que nunca había esperado ver. Sus ojos se entrecerraron y su expresión se volvió tensa. El médico notó el cambio y rápidamente lo tranquilizó: «Sr. Ward, sé que esto puede parecer preocupante al principio, pero permítame explicarle. La situación es un poco complicada. En pocas palabras, Alicia está lidiando con deseos físicos no resueltos, lo que la ha llevado a un comportamiento neurótico severo y a un insomnio crónico. Esta falta de sueño, a su vez, ha desencadenado varios otros problemas. Acudió a mí en busca de un plan de tratamiento para abordar todo esto».
El corazón de Caden se hundió ante la mención de los problemas de Alicia con el sueño. Suspiró, pensando en sus propias noches de insomnio. Hacía dos años que no descansaba bien, desde que su vida había entrado en una espiral de caos. Lo había intentado todo: pastillas, terapia, incluso meditación, pero nada funcionaba.
Lo que más le llamó la atención fue la mención de «deseos físicos no resueltos». Sus oídos se agudizaron mientras trataba de encontrarle sentido.
«¿Estás diciendo que tiene una disfunción sexual?». preguntó Caden, con la voz cargada de preocupación.
El médico dudó un momento antes de responder.
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