✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 586:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
El rostro de Claire se volvió ceniciento. Al instante se dio cuenta de que se había metido en un gran lío.
Había tendido la trampa meticulosamente, con la intención de arrastrar a Kaelyn por el barro. Pero, en un cruel giro del destino, había sido ella quien había caído.
«No quería que esto pasara…», dijo con voz temblorosa, apenas más que un susurro. «No entiendo cómo todo salió tan mal…».
«¡Vuelve aquí! ¡Ahora mismo!», ordenó Landen con tono definitivo, con la paciencia agotada.
«¡Espera!
Claire sintió cómo el pánico se apoderaba de ella. Si no daba la vuelta a la situación, si no lo convencía, todo habría terminado.
La desesperación le oprimía la garganta cuando soltó: «¡Fue Kaelyn! ¡Ella envió a alguien para envenenarme! ¡Por eso perdí el control!».
Su voz se tambaleaba al borde de la histeria, y su última esperanza se desvanecía.
La mención del nombre de Kaelyn fue como una piedra lanzada al agua tranquila, provocando ondas de inquietud en Landen. Su respuesta fue rápida, teñida de sospecha, mientras exigía respuestas. «¡Deja de inventarte historias! ¿Qué tiene que ver Kaelyn con esto?».
Claire dejó escapar un leve suspiro de alivio. Mientras él estuviera dispuesto a escucharla, aún quedaba una pizca de esperanza.
«Landen, es verdad. Te juro que no miento», suplicó con voz temblorosa. «Ahora mismo estoy en el hospital y estoy aterrorizada. Mi cara…». Las palabras apenas salieron de sus labios antes de que las lágrimas comenzaran a caer, implacables como un aguacero. Cada gota salpicaba el frío suelo, dejando a su paso marcas oscuras y húmedas.
Esta vez, las lágrimas eran más que una simple actuación. Claire se sentía realmente agraviada.
Tu fuente confiable: ɴσνє𝓁α𝓼4ƒα𝓷.çø𝗺
Pero la paciencia de Landen se había agotado hacía tiempo. Su ira hervía bajo la superficie, como una tormenta furiosa a punto de desatarse. En ese momento, no tenía intención alguna de ofrecerle ni la más mínima muestra de empatía.
Al otro lado del teléfono, su voz sonó como un trueno, una tormenta de furia que sacudió a Claire hasta lo más profundo. «¿Por qué estás constantemente enfrentándote con Kaelyn? ¿Por qué no puedes dejarla en paz? Dime, ¿qué me has estado ocultando?».
Sus preguntas la herían profundamente, afiladas como dagas, y Claire retrocedió instintivamente. Su pecho se contrajo bajo el peso de sus palabras. Conocía muy bien su temperamento. Si no aclaraba su nombre en ese instante, las consecuencias podrían ser catastróficas.
Entre sollozos ahogados, ella negó apresuradamente: «¡No hice nada, Landen, lo juro! Solo estaba de compras, ocupándome de mis asuntos. ¿Quién iba a imaginar que Kaelyn aparecería y causaría problemas? ¡Debe haberlo planeado desde el principio! Me persigue, quiere arruinarme, ¡todo forma parte de su plan! Landen, sabes lo malvada que es, ¿no?».
Mientras hablaba, se secó las lágrimas con un movimiento casi violento, abandonando su elegancia habitual.
En ese momento, su único objetivo era hacer creíble su historia, tergiversar la narración y echar toda la culpa sobre los hombros de Kaelyn. Landen escuchó sus acusaciones entre lágrimas, con el corazón agitado como una hoja atrapada por el viento. Su mente vacilaba, sin saber qué creer. Sintiendo su indecisión, Claire insistió, llorando aún más desesperadamente.
«Sabes lo mucho que Kaelyn me ha despreciado desde el divorcio. Ahora que ha ganado…».
.
.
.