✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1023:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Rory frunció el ceño. «Eso podría alterar la estabilidad del fármaco», advirtió.
«Entonces envuélvelo en una cubierta nanotransportadora», replicó Kaelyn, mientras tomaba notas precisas con su bolígrafo.
El sol se hundió más, las sombras se alargaron, pero su debate continuó. De vuelta en el edificio Five-Star, Rodger dejó su último informe militar y miró su reloj.
Eran las siete de la tarde y aún no había noticias de Kaelyn. Al caer la noche, volvió al hospital. El edificio de hospitalización brillaba, y una ventana enmarcaba a Kaelyn, inclinada sobre unos papeles.
No la interrumpió, solo se apoyó contra el coche y encendió un cigarrillo. La punta encendida parpadeaba en la oscuridad, reflejando los monitores inestables de la UCI.
El resplandor de esa ventana se mantuvo constante hasta que el lejano repique de la campana del amanecer rompió el silencio.
Rodger apagó el cigarrillo, abrió el teléfono con el pulgar y escribió una nota rápida. «Dile a Dewitt que le traiga un tentempié de medianoche mañana». La brisa nocturna barría las copas de los árboles, trayendo consigo el suave calor del comienzo del verano. Inclinó la cabeza, con la mirada fija en la ventana iluminada de arriba, imaginando el leve pliegue entre las cejas de ella, justo al otro lado del cristal.
Por fin, el motor rugió y el coche se puso en marcha, con las luces traseras trazando dos arcos rojos en la oscuridad.
Tras más de dos implacables meses de pruebas clínicas, el ensayo final había terminado. Kaelyn se detuvo ante las relucientes puertas de cristal del instituto de investigación y respiró lenta y profundamente.
La brisa veraniega sopló, impregnada del dulce aroma de las flores, acariciando sus ojos cansados y privados de sueño. Bajó la mirada y se examinó las manos: los dedos rígidos por las innumerables horas pasadas en la mesa del laboratorio, la piel alrededor de las uñas marcada por pequeños rasguños dejados por una extracción apresurada de muestras.
Lo nuevo está en ɴσνє𝓁α𝓼4ƒα𝓷.𝓬𝓸𝓂 sin interrupciones
Solo entonces se dio cuenta: no podía recordar la última vez que había prestado suficiente atención a Rodger.
¿Cuándo habían compartido por última vez una conversación de verdad?
¿Había sido aquella noche de la semana pasada, cuando llegó a casa pasada la medianoche y lo encontró sentado en silencio en el sofá, tomando una taza de café tibio? ¿O tal vez había sido aquella mañana apresurada de hacía un mes, cuando él le arregló el cuello de la camisa en la puerta y se inclinó para darle un beso que ella no se detuvo lo suficiente para devolverle?
Una silenciosa culpa la invadió, haciéndose más profunda con cada hora que pasaba.
Después de dos días completos de descanso, con las fuerzas recuperadas y la mente más clara, Kaelyn decidió preparar ella misma la cena para Rodger. La idea había estado rondándole la cabeza, pero ahora florecía con determinación, sobre todo después de recordar aquella promesa improvisada que había hecho y que nunca había cumplido.
«Hoy no se permite la entrada a nadie en la cocina», declaró en la puerta, con voz firme y autoritaria, como si estuviera asignando protocolos de laboratorio. Las criadas se miraron entre sí, sin saber si protestar o obedecer.
Tras cerrar la puerta tras de sí, Kaelyn sacó su teléfono y empezó a buscar vídeos de cocina casera. Una vibrante variedad de platos iluminaba la pantalla, cada uno más elaborado que el anterior.
Se decantó por las opciones más seguras: sopa cremosa de champiñones y maíz, un filete a la plancha y una sencilla ensalada de huevo.
.
.
.