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Capítulo 535:
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Abrió mucho los ojos, sorprendida. Los recuerdos de los mercenarios que una vez la habían perseguido volvieron a su mente como una avalancha, y el miedo le oprimió el corazón.
«Sé que es difícil de creer, pero es la verdad», dijo Micah. «Estoy preocupado por ti. Tienes que tener cuidado».
El tono de Darya se suavizó, conmovida por su evidente preocupación. «Lo entiendo, Micah. Gracias por velar por mí. Pero estaré bien. Ya deberías irte a casa».
Micah dudó, pero finalmente cedió, y no se marchó hasta ver cómo su coche cruzaba la verja principal.
Una vez dentro, Darya no podía quitarse de la cabeza la inquietud que sus palabras habían despertado en ella. ¿Seguía William vinculado al grupo de mercenarios? ¿Qué papel había desempeñado en el ataque? ¿Sabía él que había sido ella quien había matado a dos de los mercenarios en Bellemore? Y si era así, ¿podría estar utilizando a Jack para acercarse a ella? La idea le provocó un escalofrío que le recorrió la espalda. Aun así, sabía que no debía sacar conclusiones precipitadas sin pruebas concretas, y decidió pedirle a Glen Chasey que investigara más a fondo el pasado de William.
A pesar de sus esfuerzos por mantener una rutina normal, la preocupación la carcomía. Pasaron los días y, con Micah manteniendo las distancias, encontró cierta paz en su trabajo. Pero esa calma duró poco: Glen regresó pronto con noticias que la destrozaron.
Le entregó una gruesa pila de documentos. «Jefa, creo que he encontrado algo. Tal y como dijo el señor Cavanaugh: la familia Langley puede parecer legítima a simple vista, pero, en el fondo, es prácticamente una organización criminal con su propio ejército privado, que se alquila a grupos terroristas. Sus mercenarios organizarán un atentado, asesinarán a una figura política, harán cualquier cosa… por el precio adecuado».
Darya respiró hondo, dándose cuenta de que no podía escapar de su pasado tan fácilmente. El viejo odio aún persistía, y parecía que la familia de William podría estar involucrada con precisamente aquellas personas que le guardaban rencor. La incertidumbre nublaba sus pensamientos: quería mucho al pequeño e inocente Jack, pero las posibles intenciones de William la hacían desconfiar.
Al salir del trabajo, Darya decidió cumplir su promesa y llevar a Jack al parque, con la esperanza de que el niño dejara escapar algo sobre las actividades de su padre, algo que ella pudiera aprovechar.
Cuando llegó al aparcamiento subterráneo y estaba a punto de subir al coche, el grito de pánico de Micah rasgó el aire. «¡Darya, corre!».
Antes de que pudiera reaccionar, una explosión sacudió toda la estructura. Micah la empujó al suelo, protegiendo su cuerpo con el suyo mientras las llamas rugían a su alrededor.
𝗗𝖾𝗌c𝘢𝗋𝗀𝖺 P𝘋𝖥𝘀 𝗴𝘳a𝗍і𝘴 е𝗇 n𝘰𝘃е𝗅𝖺ѕ𝟦𝖿𝘢𝗻.𝖼𝘰𝗆
«¿Micah? ¿Estás bien?». El corazón de Darya latía con fuerza mientras le llamaba desesperadamente.
Él no respondió. El miedo se apoderó de su pecho. Liberándose de su abrazo protector, lo examinó frenéticamente, rezando para que estuviera bien.
A medida que las llamas se extendían, se reunió una multitud. Entre ellos estaba Avery, que había oído la explosión y había acudido corriendo, sin imaginar ni por un momento que fuera el coche de Darya el que había explotado.
Darya, con lágrimas corriéndole por el rostro, se derrumbó en los brazos de Avery. «Rápido, llama a una ambulancia. Micah… no se mueve…»
La mirada de Avery se posó en Micah, que yacía de costado, con el rostro manchado de sangre. El miedo se apoderó de él.
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