✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 847:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Waylon sintió la tensión en el cuerpo de Alexia, la forma en que temblaba muy ligeramente contra él. Eso hizo que sus labios esbozaran una sonrisa de silenciosa diversión, con un pensamiento peligroso destellando tras sus ojos. Se inclinó lo suficiente como para que su aliento le rozara la oreja. —¿Estás nerviosa? —susurró.
El calor de su voz se deslizó sobre su piel, provocándole un nudo en el estómago. —Así que la valiente Eve y la famosa Luna siguen teniendo sus miedos, ¿eh?
Apretó la mandíbula mientras forzaba las palabras entre los dientes apretados. —Waylon… cállate de una vez.
—Ni hablar. —Soltó una risita grave. Su mano se deslizó bajo la fina tela de su vestido, dejando un rastro de fuego a su paso.
Un escalofrío agudo recorrió el cuerpo de Alexia. Estuvo a punto de jadear, pero se contuvo justo a tiempo. Entonces se oyó un sonido débil: la puerta contigua a la suya se abrió con un crujido. Los médicos estaban empezando sus rondas.
𝘔𝘢́𝘴 𝘯𝘰𝘷𝘦𝘭𝘢𝘴 𝘦𝘯 𝘯𝘰𝘷𝘦𝘭𝘢𝘴4𝘧𝘢𝘯.𝘤𝘰𝘮
Se le oprimió el pecho. Cada respiración se aceleraba, atrapada en algún punto entre el pánico y la incredulidad.
Waylon percibió cada destello de miedo que cruzaba su rostro y lo encontró embriagador. En lugar de detenerse, emitió un pequeño sonido deliberado: un discreto carraspeo que resonó con demasiada fuerza en el aire en silencio.
Los ojos de Alexia se alzaron hacia los de él, muy abiertos y acusadores. Su mirada parecía gritar: «¿Estás loco?». Quizá lo estaba.
Porque la idea de que ella se le escapara, aunque fuera por un instante, le provocaba un dolor agudo en el pecho —y una necesidad desenfrenada de atraerla hacia sí, sin importarle el precio—.
Todas esas palabras sobre el respeto, la libertad y dejarla ser feliz se desvanecieron de su mente.
Lo único que quería era arrastrarla a la misma oscuridad que lo consumía a él.
«¿Tienes miedo? Ya te lo dije antes. No voy a parar». Su sonrisa no transmitía calidez alguna, solo una amenaza silenciosa. Sus ojos ardían con un hambre fría y posesiva que le aceleró el pulso.
Alexia se quedó paralizada. La mirada en sus ojos —una mezcla de control y deseo apenas contenido— le dejó sin aliento. Antes de que pudiera ordenar sus pensamientos, sintió el calor firme de su cuerpo presionándola, un contacto que atravesaba las finas capas que los separaban. El leve susurro de la tela llenó la habitación, demasiado fuerte en aquel silencio aplastante. Su piel se erizó por el repentino escalofrío, solo para ser envuelta de nuevo por su calor febril.
Su mente le gritaba que se moviera, que lo apartara, pero su cuerpo se negaba a obedecer. Incluso con las voces resonando justo al otro lado de la puerta, incluso con el riesgo de que los pillaran, no pudo reunir las fuerzas para resistirse.
Cada vez que Waylon perdía el control, ella, de alguna manera, lo seguía hacia esa tormenta. La lógica se desvanecía hasta que lo único que podía hacer era mirarlo a los ojos, indefensa ante la atracción que los unía.
.
.
.