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Capítulo 726:
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A su regreso al Jardín del Edén, Alexia se había aliado con Joker, Ghost y los demás para investigar el atentado.
Juntos, sacaron a la luz una extensa red de corrupción.
A medida que leía cada nombre, la inquietud se extendió por la sala.
El líder del Escuadrón de las Sombras dio un paso al frente, temblando, con la voz quebrada. «Esto es un malentendido, Eve. No teníamos intención de traicionar…»
—Díselo a la difunta Iris —la interrumpió Alexia, con un tono gélido—. Detenedlos.
Su voz no era alta, pero su autoridad no admitía desobediencia.
La guardia de élite de Ghost, que ya esperaba su señal, actuó con precisión. En cuestión de segundos, los acusados fueron reducidos, desarmados y arrastrados fuera de la sala.
Sus gritos resonaron en las paredes.
«¡No! ¡Esperad… escuchadnos! ¿Adónde nos lleváis?»
Luego, silencio. Las pesadas puertas se cerraron de golpe, ahogando los últimos ecos de sus protestas.
En el interior, la sala del consejo se quedó paralizada en un silencio atónito. El aire estaba cargado de miedo e incredulidad.
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Nadie había esperado esto de su nueva líder. En su primer día como Eva, no había optado por la diplomacia ni por la conciliación, sino por una purga despiadada y quirúrgica.
Había golpeado con dureza y rapidez, con pruebas tan irrefutables que nadie se atrevía a cuestionarla.
Cuando Alexia cerró por fin el expediente, la luz del holograma se atenuó. Sus ojos, fríos y resueltos, recorrieron la sala una vez más, oprimiendo a cada alma presente.
«Puesto que ahora os dirijo a todos, declaro que el antiguo orden —plagado de traición y decadencia— deja de existir a partir de este momento. A partir de hoy, nuevas reglas regirán el Jardín del Edén. En primer lugar, la gestión de los recursos será transparente y eficiente. Todos los fondos y materiales operativos deberán pasar por el sistema central de inteligencia. Cualquier movilización no aprobada requerirá mi autorización personal o la de un agente designado. En segundo lugar, se suprime la jerarquía basada en la antigüedad. El rango vendrá determinado únicamente por el mérito y los logros. Aquellos que demuestren su capacidad ascenderán;»
«Los que se queden atrás seguirán el mismo camino, y los traidores se enfrentarán a la ejecución inmediata. En tercer lugar, todas las divisiones, grupos de trabajo y departamentos rendirán cuentas directamente ante mí. Quedan prohibidas las alianzas privadas, los acuerdos a puerta cerrada y el faccionalismo. Cualquiera que sea sorprendido desobedeciendo esta orden será considerado un traidor».
El peso de su decreto cayó sobre la sala como un trueno. Para aquellos que habían prosperado a la sombra de las antiguas normas, sus palabras fueron una sentencia de muerte.
No se trataba simplemente de una reforma, sino de una toma del poder, el renacimiento del Jardín del Edén bajo la voluntad de hierro de Alexia.
Y en ese momento, mientras todas las miradas se dirigían hacia ella, una comprensión colectiva se extendió por la sala.
Su nueva Eva no era una marioneta que pudiera ser manipulada. Era una soberana, una estratega —una reina de poder y determinación— y acababa de reclamar su trono.
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