✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 651:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Para él, esto era más que sexo. Era una satisfacción retorcida, casi obsesiva, que llegaba hasta los rincones más oscuros de su psique. Romper la compostura de Lillian y dejar su huella en ella le resultaba mucho más satisfactorio que cualquier cosa que hubiera experimentado antes.
«Lillian… cariño», murmuró Erik con voz grave, rozándole la nuca con los dientes.
Le siguió un gemido tenso; el sudor le resbalaba por el cuerpo antes de caer sobre la piel de ella.
El calor que había suavizado su mirada desapareció sin dejar rastro, sustituido por algo mucho más peligroso, algo desenfrenado. Sin previo aviso, su ritmo cambió, volviéndose más intenso, más insistente. El espacio vacío más allá de la azotea parecía balancearse y distorsionarse, negándose a permanecer quieto en la visión de Lillian.
Todo en su interior se disolvió. Los pensamientos se desvanecieron, dejándola con nada más que la abrumadora marea de sensaciones de la que no podía escapar. La brisa barrió la azotea, removiendo el aire, pero no logró aliviar el calor que se enroscaba con fuerza entre ellos.
El cuerpo de Lillian se inclinó impotente sobre el borde, mientras Erik la sujetaba con firmeza por detrás.
«Erik… por favor, esto es demasiado…» Su voz sonó entrecortada, con los dedos apretados contra la superficie rugosa.
𝘓𝘰 𝗆𝖺́ѕ 𝗹𝘦𝘪́𝗱𝗈 𝗱𝗲 𝗅a 𝘀𝘦𝘮𝖺𝘯а 𝖾𝘯 𝗇𝗼𝗏еlas4𝖿𝘢𝘯.𝖼om
«¿Demasiado?», se le escapó a Erik una risita ahogada. Bajó la cabeza, rozándole el cuello de una forma que casi parecía tierna, con su aliento posándose allí, suave y provocador, mientras cada movimiento contaba una historia completamente diferente.
«¡Ah!». El cuerpo de Lillian se tensó de golpe, con cada músculo reaccionando antes de que ella pudiera controlarlo.
Erik sabía exactamente cómo desconcertar a alguien así. Su expresión se mantuvo suave, casi afectuosa, pero cada acción encajaba un filo oculto. Ver a Lillian perder el control despertó algo en él. La frustración que había enterrado durante tanto tiempo desapareció, sustituida por una satisfacción que le inundó el pecho.
Aun así, no era suficiente para él. Su deseo lo impulsaba, agudizando su concentración mientras un destello brillaba en sus ojos.
Desde más allá de la entrada de la azotea, el débil eco de unos pasos se acercaba sigilosamente, acompañado de voces susurrantes que se filtraban a través de la pesada puerta de hierro.
—Estoy bastante segura de que Lillian se ha dirigido hacia aquí… hacia la azotea.
—Pues deja de adivinar y compruébalo. Esta noche ha bebido más de lo habitual…
Las voces pertenecían a los subordinados de mayor confianza de Lillian.
Una aguda oleada de pánico la invadió, seguida de una ola de humillación que le oprimía el pecho. No había ningún lugar donde esconderse allí. Si se acercaban, la encontrarían expuesta así, atrapada en una posición que le resultaría imposible de explicar.
«¡Erik, para! ¡Suéltame! ¡Están subiendo aquí! ¡Suéltame!». Lillian empujó a Erik con ímpetu, impulsada por la desesperación.
«Shh».
En lugar de soltarla, Erik la atrajo hacia sí. Su brazo se cerró alrededor de su cintura mientras la empujaba contra él, sin dejarle ningún resquicio de escape. Guió el sueño con su poder espiritual, acercando a las criaturas licántropas a la azotea mientras bajaba la cabeza para depositar un suave beso en los temblorosos labios de Lillian.
«Ni un solo ruido, Lily. Si perciben siquiera un indicio de esto, esa pequeña alianza quedará al descubierto como falsa. Y cuando eso ocurra… tendrás que llevarme de vuelta», le susurró al oído. Un destello de algo desquiciado iluminó sus ojos.
.
.
.