✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 539:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
En ese momento, por mucho que odiara a Lillian y a Rosalyn, ya no importaba. La venganza podía esperar. En ese instante, lo único que quería era sobrevivir.
Por otro lado, Lillian se enfrentaba a un enjambre igual de implacable.
Un chillido agudo rasgó el aire.
Un enorme insecto-espada de nivel S se lanzó hacia delante, con sus mandíbulas afiladas como navajas dirigiéndose directamente hacia la cara de Lillian.
La mirada de Lillian se agudizó. Apretó con fuerza la espada de madera cubierta de escarcha.
El poder sellado dentro de la rama helada de Yggdrasil se desató. Hizo un tajo. Una ráfaga de energía azul helada explotó hacia fuera, rasgando el aire y cortando al insecto por la mitad antes incluso de que pudiera alcanzarla.
Durante una fracción de segundo, Lillian se quedó paralizada. Esa no era su fuerza. Era el poder sellado dentro de la rama.
Sangre verde oscuro salpicó el suelo junto con fragmentos desmenuzados de su cuerpo. Incluso un golpe casual con la rama atravesó el caparazón endurecido del insecto como si no fuera nada.
𝖯a𝗋𝘵і𝖼іp𝗮 𝗲n 𝗇𝗎𝖾𝘴𝗍𝗿𝖺 𝗰о𝗆𝘂𝘯і𝘥𝖺d d𝗲 𝘯𝗼𝘷𝗲𝗅аs4𝖿аn.𝗰𝗼𝗺
Pero ese poder tenía un precio. Lillian, sencillamente, no podía controlarlo.
Solo era de nivel B. Usar algo tan por encima de su límite agotó la poca energía que le quedaba casi al instante.
«¡Uf!»
Un dolor agudo le atravesó la mano. La sangre se filtró entre sus dedos, manchando la escarcha. Antes de que pudiera recuperarse, otro insecto adulto se abalanzó sobre ella desde un lado, lanzando su garra hacia ella. Lillian levantó un escudo de hielo por instinto. Este se hizo añicos con el impacto. La fuerza la golpeó de lleno en el hombro.
El sonido agudo de un hueso rompiéndose resonó con claridad.
El cuerpo de Lillian salió despedido hacia atrás, estrellándose con fuerza contra la pared rocosa.
«¡Lily!», gritó Rosalyn, preocupada.
Lillian apretó los dientes y se obligó a moverse, arrastrándose por el suelo justo a tiempo para evitar ser aplastada por la siguiente oleada de insectos.
Apenas aguantaba. La diferencia de poder entre ellas era demasiado grande. Incluso con un arma como aquella en la mano, su cuerpo no podía seguir el ritmo del asalto constante.
Los cortes le cubrían la piel. Tenía la ropa empapada de sudor. La pérdida de sangre y el dolor le nublaban la visión.
Otro golpe la hizo tambalearse. Cayó de rodillas. La espada se le resbaló de la mano y cayó al suelo con un ruido metálico.
…
Un agudo crujido resonó cerca, sumiendo a todos aún más en la desesperación.
«¡No os acerquéis!»
Dentro del escudo de energía, la voz de Rosalyn temblaba, cargada de miedo y lágrimas. Sabía que, sin duda, estaba a punto de morir, pero la visión de aquellos insectos grotescos aún le hacía temblar el cuerpo.
Se obligó a respirar. Lentamente, con mano temblorosa, cerró los ojos y se llevó una mano al pecho. Imágenes de los hombres que habían muerto protegiéndola le pasaron por la mente.
Tenía que ser valiente. Si tan solo pudiera aguantar el dolor un momento, quizá los volvería a ver pronto.
Lillian giró la cabeza, luchando contra el dolor, mientras una oleada de pavor se abatía sobre ella.
El pequeño escudo que rodeaba a Rosalyn estaba casi sepultado bajo los insectos. Se amontonaban unos sobre otros, capa tras capa, con sus garras arañando y desgarrando la barrera.
Estaba a punto de romperse.
.
.
.