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Capítulo 128:
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«¿Te acostaste con él?». La pregunta salió como una bala.
Iris parpadeó, atónita.
«¿Eso es lo que te importa? ¿Después de todo lo que ha pasado? ¿Después de que me dejaras en el hospital? ¿Tan frágil es tu ego?»
«¡Respóndeme!», gritó Ethan, dando un golpe con la mano contra el volante. «¿Es tu amante? Ese regalo… esa nota… ¿eran de verdad?»
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Una oleada de ira recorrió a Iris. Quería hacerle daño. Quería que sintiera aunque fuera una mínima parte del dolor que ella había sentido al ver su foto con Scarlett.
«Sí», mintió Iris, mirándole directamente a los ojos.
«Es real. Julian es encantador. Me escucha. Me hace reír. Y no me esconde en armarios».
El rostro de Ethan se contorsionó. Era una mezcla de puro dolor y furia.
«No», susurró. «No puedes ser suya. Eres mi mujer».
Se desabrochó el cinturón de seguridad y se abalanzó por encima de la consola central.
Iris levantó las manos para apartarlo, pero él le agarró las muñecas y se las inmovilizó contra el respaldo del asiento.
Ethan bajó la cabeza, acercando su rostro al de ella hasta que sus narices casi se rozaban. Iris podía sentir su aliento caliente, oler el alcohol y la desesperación. Esperaba un beso, una agresión, algo violento.
Pero Ethan se detuvo a solo unos milímetros de sus labios.
—Dime que es mentira —suplicó él, con la voz quebrada, sin rastro alguno de agresividad—. Por favor, Iris. Dime que es mentira. Porque si es verdad… no sé qué haré».
Iris vio la vulnerabilidad en sus ojos. Vio las lágrimas contenidas. Y su mentira se desmoronó. No pudo seguir con la farsa ante tanto dolor.
«Es mentira», susurró Iris, apartando la mirada. «El regalo era una trampa de Scarlett. Ella lo cambió».
Ethan soltó el aire que había estado conteniendo. Apoyó la frente contra su hombro, temblando.
«Gracias a Dios».
«Pero eso no cambia nada, Ethan», dijo Iris con frialdad, apartándolo suavemente. «Anoche estuviste con Scarlett. Vi la foto».
Ethan se apartó y la miró, confundido.
«¿Qué foto?».
«La de Instagram. “Almas gemelas”».
Ethan soltó una risa amarga.
«Esa foto es de hace dos años, Iris. Anoche estaba solo en mi despacho, pensando en ti. Scarlett la retocó para manipularte. Y funcionó».
Iris se quedó en silencio. ¿Era cierto? Quería creerle, pero el miedo era demasiado fuerte.
En ese momento, una luz azul y roja inundó el interior del coche.
Se oyó un breve sonido de sirena detrás de ellos. «Bip-bip».
Ethan se quedó paralizado.
«La policía», jadeó Iris, alisándose el vestido arrugado.
Ethan se dejó caer en el asiento, pasándose una mano por la cara y respirando como si hubiera corrido una maratón. Se limpió la sangre del labio con el pulgar.
El agente de policía llamó a la ventanilla.
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