✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 430:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Llegó a la puerta de una de las villas y se detuvo frente a la pantalla antes de llamar al timbre. Unos instantes después, la puerta se abrió con un suave clic.
La amplia sala de estar de la villa era impresionante, bañada por el brillante resplandor de la lámpara de araña de cristal, cuya luz se reflejaba en los suelos pulidos. Gifford podía ver su imagen en la superficie.
Aunque se había acostumbrado a visitar este lugar cada semana, algo en él seguía haciendo que Gifford se sintiera como si hubiera entrado en una sala de exposición vacía. La frialdad del ambiente le provocó un escalofrío que le atravesó el cuerpo. Era una casa que carecía de calidez. El lujoso mobiliario parecía simbolizar la ausencia de vida, difundiendo una atmósfera inquietante y estéril por todo el espacio. Cogió un par de zapatillas del zapatero, se las puso y subió las escaleras en silencio.
Al final del segundo piso, se detuvo frente a una puerta y levantó la mano para llamar.
La puerta se abrió con un chirrido momentos después, revelando un escritorio con un elegante ordenador de pantalla plana ultrafina sobre él.
Gifford entró, dejó la mochila en el suelo, se sentó en la silla y encendió el ordenador.
Al levantar la vista, su mirada se posó en una enorme pantalla que dividía la habitación en dos.
Detrás de la pantalla, se respiraba un aire de misterio. La tenue luz que se filtraba a través de ella no revelaba gran cosa, pero Gifford podía intuir que el espacio más allá estaba envuelto en una oscuridad casi total.
—Vamos a…
—Señor Ruiz, tengo un examen —la voz de la chica resonó desde detrás de la pantalla. Era dulce y clara, pero bajo ella se percibía un ligero tono de agotamiento, casi imperceptible.
En cuanto Gifford oyó su voz, notó el cansancio que había en ella. Al principio, supuso que era simplemente el resultado de la falta de descanso, pero después de seis meses, no parecía cambiar.
Solo disponible en ɴσνєʟα𝓼4ƒαɴ.ç𝓸𝗺 actualizado
Empezó a preguntarse si el cansancio era más profundo que el simple agotamiento físico. Si no fuera por el tono alegre de su voz, a Gifford le habría costado imaginar el peso de la tristeza que llevaba dentro.
—Muy bien, sigue trabajando en el examen —dijo Gifford con amabilidad—. Lo revisaré cuando termines.
La chica respondió con un suave «mm» y el silencioso rasgueo del bolígrafo sobre el papel llenó el espacio entre ellos.
Gifford abrió el plan de clase que había preparado para ese día, se recostó en la silla y dejó que sus pensamientos divagaran.
De repente, una alerta de noticias apareció en la esquina inferior derecha de su pantalla. Gifford instintivamente buscó el ratón para cerrarla, pero algo le llamó la atención al leer el titular.
«La manipulación de votos de Fernanda, estudiante de la Universidad de Esaham, fue en realidad idea del organizador. ¿Se puede confiar en los eventos organizados por personas así? ¿Qué tipo de empresa es Prestige Fashion Group?».
.
.
.