✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 266:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
La única palabra golpeó a Waldo como un martillo, casi dejándolo sin aliento. Presa del pánico, Waldo metió la mano en el bolsillo, pero fue inútil. El hombre le arrebató el teléfono con facilidad.
Lo desbloqueó y accedió a la galería, donde las fotos incriminatorias los miraban fijamente. Las imágenes que Waldo había mirado obsesivamente antes ahora eran una prueba irrefutable.
La mentira a la que se aferraba Waldo se desmoronó como papel frágil ante pruebas tan condenatorias.
—¿Todavía lo niega? —El tono de Fernanda era tan afilado como el cristal—. Sr. Padilla, ¿qué tipo de rencor podría llevarlo a hacerme esto?
La determinación de Waldo se hizo añicos. Su voz se quebró. —¡Lo siento, señorita Morgan! —gimió, con tono lastimero y desesperado. «No fue mi intención, ¡por favor, perdóneme! ¡Juro que no volverá a suceder!».
Fernanda lo observó, silenciosa e impasible. Soren, de pie a su lado, hizo un gesto con la mano para llamar a los hombres que estaban detrás de ellos. Estos dieron un paso adelante con deliberada amenaza.
Waldo trastabilló hacia atrás, solo para encontrarse con la superficie inflexible de la pared que le impedía escapar.
«Señorita Morgan…». Las piernas le fallaron y se derrumbó en el suelo, temblando. Su voz era entrecortada, apenas audible entre los sollozos. —Por favor, señorita Morgan, ha sido un error, un momento de falta de juicio. ¡No volveré a hacerlo, lo juro! ¡Por favor, perdóneme!
Los hombres lo rodearon, sus enormes cuerpos proyectaban una sombra tan densa que ocultaba la luz. Para Waldo, eran verdugos, listos para matarlo.
—¡Por favor! —Su voz se quebró bajo el peso del pánico, y las lágrimas brotaron sin control—. No me hagan daño, ¡haré lo que sea! ¡Por favor, déjenme ir!
Por primera vez en su vida, Waldo sintió verdadero miedo. Su vida pendía de un hilo y sabía que Fernanda tenía el poder de acabar con él.
—Fernanda —llamó Soren—. «¿Por qué no acabamos con él? Tirémoslo en algún lugar remoto, nadie lo encontrará jamás».
Últimos capítulos en ɴσνє𝓁α𝓈𝟜ƒαɴ.𝓬o𝓶
El cuerpo de Waldo se convulsionó, temblando incontrolablemente. ¿Hablaban en serio? ¿De verdad iban a matarlo?
No, no, eso no podía estar pasando. No podían hacerlo. Esta era una sociedad civilizada. El asesinato no era una opción.
Intentó hablar, pero se le cerró la garganta y las palabras se le atragantaron.
La voz de Fernanda rompió su parálisis, fría y metódica. —Tienes razón. Ahora que se ha atrevido a venir a por mí, debe afrontar las consecuencias. Si yo no fuera capaz, sus hombres podrían haberme matado sin dudarlo.
—¡Exacto! —espetó Soren, con la voz ardiendo de furia—. La gente como él es escoria.
No merecen clemencia. ¡Yo digo que lo hagamos sufrir, que lo encerremos, le saquemos hasta la última gota y luego nos deshagamos de él!».
Los ojos de Waldo se abrieron de par en par con terror, y sus labios temblaron mientras escapaba un sonido gutural, un grito lastimero que carecía de coherencia.
Los hombres que lo rodeaban percibieron un olor agrio. Bajaron la vista y vieron un charco turbio que se extendía por el impoluto suelo de mármol bajo Waldo.
El miedo le había robado el control y se había orinado encima.
Las luces de arriba se difuminaron en anillos opresivos ante los ojos de Waldo, mientras las palabras que Fernanda y Soren intercambiaban sobre su destino resonaban en su mente, desgarrándole cada nervio. No solo lo matarían, sino que primero lo atormentarían.
.
.
.