✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 549:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
—Vesper —susurró Xander—. —V-Vesper, gracias a Dios. Díselo. Dile que me hicieron daño. Dile que no quería hacerlo».
Vesper entró en la habitación. Levantó la silla que se había caído y la puso en pie. No se sentó.
«Los amigos no traicionan a sus amigos por seguridad, Xander», dijo en voz baja.
«¡Tenía miedo!», gritó Xander, intentando cogerle la mano. Le temblaban los dedos, las uñas mordidas hasta la raíz.
Vesper dio un paso atrás. «No me toques».
Ún𝘦𝗍𝖾 𝖺 𝗇𝘶est𝗋𝖺 𝖼𝗈𝗺𝘂n𝘪𝗱a𝗱 e𝘯 𝗻ovеla𝗌𝟰𝘧𝗮ո.𝘤оm
«Silas… me enseñó unas fotos», balbuceó Xander. «De mi estudio en llamas. De mí… incapaz de sostener un pincel. Me entró el pánico».
«¿Y qué pensaste que me pasaría a mí?», preguntó Vesper. «¿Pensaste en eso? ¿O solo pensaste en tu arte?».
Xander bajó la mirada, con el rostro sonrojado por la vergüenza. «Pensé… Pensé que Damon te salvaría. Él siempre te salva».
Vesper se rió. Fue un sonido hueco. «¿Así que contaste con la obsesión de mi marido para salvarme de tu traición? ¿Esa es tu defensa?».
«Yo…», balbuceó Xander. «Puedo arreglar esto. Puedo pintarte algo. Una obra maestra. Para pedir perdón».
«Tu arte no puede arreglar esto, Xander», dijo Vesper. «La confianza es como el cristal. Puedes pegarla de nuevo, pero las grietas siguen viéndose».
Miró a Damon, que estaba recostado contra el marco de la puerta, observándola con sombría aprobación.
«Déjalo marchar», dijo Vesper.
«¿Qué?», dijeron Damon y Xander al unísono.
«Déjalo ir», repitió Vesper. «No es un villano, Damon. Solo es… humano. Matarlo sería desperdiciar una bala. Y mantenerlo aquí es desperdiciar aire».
Miró a Xander por última vez. «Vete. Vuelve a tu galería. Pinta tu culpa. Pero si vuelvo a verte… si vuelves a pronunciar mi nombre… no necesitaré a Damon. Te destruiré yo misma».
Xander se levantó a toda prisa. No miró atrás. Pasó corriendo junto a Damon, agachando la cabeza, y huyó al pasillo como una rata que abandona un barco que se hunde.
La puerta se cerró con un clic.
Vesper se quedó de pie en el centro de la habitación, mirando fijamente la silla vacía.
Damon se acercó a ella. Le envolvió los hombros con una pesada manta de cachemira.
«¿Estás bien?», le preguntó.
Vesper se apoyó en él, con la cabeza descansando contra su pecho. Podía oír los latidos de su corazón: lentos, constantes, fuertes.
«Me siento…», hizo una pausa, buscando la palabra. «Ligera. Como si acabara de soltar una pesada mochila que no sabía que llevaba».
Damon le dio un beso en la coronilla mojada. «Bien».
Su móvil vibró en el bolsillo. Una vibración aguda e insistente. Damon lo apartó de ella para mirar la pantalla. Frunció el ceño. Entrecerró los ojos.
«¿Qué pasa?», preguntó Vesper, percibiendo el cambio en su estado de ánimo.
«Es Spencer», dijo Damon. «Mi asistente». Le mostró el mensaje.
ALERTA: Serena Sharp ingresada en el Hospital Mt. Sinai. Intento de suicidio. La prensa está allí en masa.
A Vesper se le heló la sangre.
«¿Hemos…?» susurró Vesper. «¿La hemos matado?»
Damon se guardó el móvil en el bolsillo de un tirón. Tenía el rostro impasible.
«No hemos hecho nada», dijo con firmeza. «Ella tomó sus propias decisiones».
Pero Vesper no podía evitar que la imagen se formara en su mente. Serena en el barro. Serena gritando. Y ahora… Serena en silencio.
De repente, la victoria sabía a ceniza.
* * *
.
.
.