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Capítulo 247:
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Tecleó el código. La pesada puerta de acero se abrió de par en par.
Metió la mano para colocar el joyero en la estantería.
Al hacerlo, su mano rozó una pila de carpetas de manila.
La de arriba se deslizó y cayó al suelo.
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Aterrizó boca arriba.
La etiqueta estaba escrita con una tipografía austera y clínica: EVALUACIÓN MÉDICA
Y debajo: VESPER VANCE
Vesper se quedó paralizada. Su mano quedó suspendida en el aire.
¿Un expediente médico? ¿Sobre mí?
Sabía que Damon había investigado su pasado. Sabía que era su «Ancla»; había aceptado ese papel hacía meses.
Sabía que le tranquilizaba.
Pero la palabra evaluación le hizo sentir un escalofrío recorriendo la espalda.
Se agachó. Le temblaban los dedos al tocar la carpeta. Estaba fría.
La abrió.
No era su historial médico. No eran los registros de su médico. Era un estudio reciente. Las fechas eran recientes. De la semana pasada. De hace dos semanas.
El encabezado decía: «Eficacia terapéutica del sujeto V.V. en el paciente D.S. — Evaluación de la fase 2».
A Vesper se le cortó la respiración. Ojeó la página. Las palabras le saltaban a la vista como golpes físicos.
…El sujeto presenta propiedades biorrítmicas únicas que contrarrestan el trastorno de procesamiento sensorial del paciente…
…El contacto piel con piel reduce los niveles de cortisol del paciente en un 40 % en treinta segundos…
…El sujeto actúa como un ancla biológica. Se recomienda la exposición continuada para la estabilidad mental…
…La adquisición es obligatoria. El activo debe asegurarse a toda costa.
Vesper pasó la página. Había un gráfico. Un gráfico lineal que mostraba la frecuencia cardíaca de Damon. La línea era errática, con picos muy altos. Luego, una marca: Contacto con V.V. La línea descendió, suavizándose hasta alcanzar un ritmo tranquilo y constante.
Y luego, una nota manuscrita en el margen, con la letra nítida y angulosa de Damon, fechada hace cuatro días:
Dosis insuficiente. Aumentar la frecuencia de contacto.
El mundo dio una vuelta.
El suelo parecía inclinarse bajo sus pies.
Dosis.
Activo.
Adquisición obligatoria.
Sabía que le ayudaba. Sabía que él la necesitaba. Pero verlo escrito así… despojado de toda humanidad, reducido a puntos de datos y «dosis»… era espantoso. Él no solo la amaba. Estaba haciendo un seguimiento de su eficacia como si ella fuera un nuevo fármaco en el mercado.
Las fotos del álbum que tenía en casa… no eran solo una obsesión. Eran una recopilación de datos.
La bilis le subió por la garganta. Se sentía sucia. Utilizada. Objetivada de una forma mucho peor que lo que había hecho Julian. Julian solo había querido un trofeo. Damon… Damon había diseccionado su alma y la había convertido en una receta médica.
El pomo de la puerta giró.
Vesper no se movió. No podía. Estaba arrodillada en el suelo, con el expediente abierto en las manos, las palabras condenatorias grabándose a fuego en sus retinas.
Damon entró. Parecía agotado. Se estaba aflojando la corbata, con el pelo revuelto de haberse pasado las manos por él.
—Sawyer, tráeme el…
Se detuvo.
La vio.
Vio la caja fuerte abierta. Vio el expediente en sus manos.
Se le fue todo el color de la cara al instante. Pasó de estar sonrojado por la ira a un blanco pálido y fantasmal.
—Vesper —susurró. Era un sonido de puro horror.
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