✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 1366:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Solo podían confiar en un médico con menos experiencia, un hecho que debía comunicarse a la familia. Fuera de la sala, las voces de la familia se enfrentaban en un acalorado debate, con palabras que se entremezclaban unas con otras.
«¿Quién eligió este hospital?», exigió una voz.
«¡Era una emergencia! ¡Solo podíamos llevarlo al hospital más cercano!», replicó otra.
«¿Y ahora qué? Con el cirujano jefe fuera, ¿dejamos que alguien sin experiencia lo opere?».
«¡Por supuesto que no!», fue la tajante respuesta.
«¡Basta!», resonó la voz de Becker, silenciando el caos. «¿Y si trasladamos a papá a otro hospital?».
«Eso no es factible», objetó alguien.
El médico había insistido en que la cirugía debía realizarse en un plazo de dos horas. Trasladarlo a otro hospital solo causaría retrasos, desperdiciando esta oportunidad crítica.
«Entonces, ¿qué sugieres?», espetó otra voz.
La discusión se prolongó sin llegar a ninguna conclusión, con cada miembro de la familia encerrado en su propio rincón de indecisión.
Elissa, que escuchaba desde lejos, sintió que el peso de su impotencia reflejaba el suyo propio.
«Elissa», dijo Ernest de repente, interrumpiendo sus pensamientos. «Puedo hacer que el mejor neurocirujano de Srixby venga aquí y realice la operación, si quieres».
«¿Qué?», exclamó Elissa, abriendo los ojos y encontrando la mirada firme de Ernest.
Sabía que hablaba en serio. Pero ¿cómo podía pedirle un favor tan grande?
«No hay tiempo que perder. Hagámoslo». El tiempo era crucial, y Ernest tomó la decisión por su cuenta. «Me pondré en contacto con ellos inmediatamente. ¡Cuanto antes se opere a Addy, mejor!». Ernest se apartó, con el teléfono en la mano, y habló con voz firme. «Soy Ernest Flynn…».
Sigue leyendo en ɴσνєℓα𝓼4ƒα𝓷.ç0𝓂 para ti
Los ojos de Elissa lo siguieron, con la mente llena de pensamientos confusos. La gratitud, la preocupación y algo indescriptible se agolpaban en su interior, dejándola sin aliento.
Momentos después, Ernest terminó la llamada y regresó, guardando el teléfono en el bolsillo.
Su mirada se suavizó, con una tranquila seguridad en los ojos. «Todo está listo», dijo. «Los médicos del hospital están preparando el traspaso y los especialistas de otros hospitales ya están en camino».
A Elissa se le hizo un nudo en la garganta y se le llenaron los ojos de lágrimas que luchó por contener. «Gracias», susurró, con una voz apenas audible. En ese momento, se acercó una enfermera, empujando un carrito de tratamiento hacia la sala.
Hizo un gesto a los familiares reunidos, con un tono enérgico pero amable. «Por favor, despejen el paso. Tenemos que preparar al paciente para la cirugía».
«¿Cirugía?», preguntó Becker, alzando la voz, con tono de sorpresa. «¿Qué cirugía?».
La enfermera asintió con la cabeza y lo miró. «El médico está en su despacho. Deberían ir allí ahora mismo. Hemos contactado con especialistas externos y llegarán pronto para realizar la intervención».
«¿Qué?». Una oleada de asombro recorrió a la familia, que rápidamente dio paso al alivio.
«¡Es maravilloso!», dijo Becker asintiendo con la cabeza y relajando el rostro. «Gracias. Iré ahora mismo».
El caótico nudo de voces comenzó a deshacerse cuando la familia siguió a Becker a la consulta del médico, con pasos rápidos y renovada esperanza. Pronto terminó la consulta y Becker firmó los formularios necesarios. Mientras tanto, llegaron los especialistas. No perdieron tiempo y evaluaron el estado de Addy con meticuloso cuidado antes de trasladarla al quirófano.
.
.
.