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Capítulo 844:
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A pesar del peso de Neil, que la presionaba fuertemente, la postura de Lise se mantuvo firme y estable. Un hombre adulto como Neil, que apenas podía mantenerse en pie por sí mismo, ejercería una presión considerable sobre cualquiera que lo sostuviera. Lógicamente, una mujer delgada como Lise debería haber luchado para sostenerlo. Sin embargo, allí estaba ella, sosteniendo a Neil con facilidad, como si no requiriera ningún esfuerzo.
Los agudos ojos de Katelyn parpadearon hacia las piernas de Neil. ¿Podría ser que las piernas de Neil estuvieran funcionando de nuevo? Pero, ¿cómo era posible? Ella misma le había examinado las piernas y no había encontrado reflejos en sus rodillas. Si su diagnóstico era correcto y las piernas de Neil realmente se habían curado, significaría que algo había ido mal durante el proceso de examen anterior.
Una inesperada oleada de amarga ironía recorrió a Katelyn. La repentina recuperación de Neil, junto con su continuo fingimiento de discapacidad para los demás, ¿estaba tramando algo más profundo?
Neil, al notar la intensa mirada de Katelyn, se movió incómodo. Con un esfuerzo deliberado, maniobró para volver a su silla de ruedas, como si tratara de transmitir debilidad. Sus ojos brillaron con una pizca de malicia mientras pronunciaba con brusquedad: «Hades, no tendré piedad de ti».
Katelyn respondió a su mirada con un desafío inquebrantable, con expresión rebelde. «Adelante, inténtalo», replicó. Su paciencia se había agotado. No iba a perder ni un momento más con alguien tan mezquino como Neil. Con una última mirada fría, se giró y salió de la habitación.
Pero la escena seguía reproduciéndose en su mente. Eran las heridas de Neil un engaño inteligente o eran auténticas?
En ese momento, unos pasos resonaron detrás de ella. Cuando Katelyn se volvió, sus ojos se encontraron con la intensa mirada de Vincent.
Sus miradas se cruzaron y Vincent supo al instante que algo le preocupaba a Katelyn. Su voz era suave pero penetrante. «¿Viste algo inusual hace un momento?»
La intuición de Vincent era asombrosa. Podía leer las emociones de Katelyn sólo a través de sus ojos. Era un don que parecía funcionar únicamente con ella.
Katelyn parpadeó sorprendida. Incluso cuando intentaba ocultar sus sentimientos, Vincent siempre había sido capaz de leerla. Ahora, a pesar de sus esfuerzos, seguía viéndola. ¿Su máscara no era suficiente o Vincent era demasiado perspicaz?
Tras una breve pausa, Katelyn cedió a su sospecha y la expresó en voz alta. «Creo que algo anda mal con la herida de la pierna de Neil».
Incluso con un comentario tan simple, Vincent captó de inmediato el significado de Katelyn. Su voz se volvió fría al preguntar: «¿Estás diciendo que Neil no es discapacitado de verdad?».
Katelyn asintió. Aunque dudaba de sus sospechas, entraban en conflicto con su anterior evaluación médica. «Por ahora es sólo una teoría. Aún no puedo confirmarla».
«La verdad tiene una forma de salir a la superficie», respondió Vincent.
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