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Capítulo 843:
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¿Por qué no podía ver que, para ella, él no era más que una sombra que no necesitaba reconocer?
El rostro de Neil se endureció, su calma apenas contenía la furia que había debajo. «Quítate la máscara, Katelyn. He terminado con este juego. Vi el lunar detrás de tu oreja».
Katelyn apretó la mandíbula. Ese maldito lunar la había delatado. Había pasado tres años en un matrimonio sin amor, creyendo que Neil ni siquiera podía verla. ¿Pero ese pequeño detalle? Nunca esperó que él lo notara.
Pero, ¿qué importaba realmente?
Una risa áspera se escapó de sus labios, aguda y amarga. «¿Un lunar? ¿Eso es lo que tienes? Apártate, Neil. No te va a gustar lo que va a pasar ahora».
Los ojos de Neil eran inflexibles, su voz calmada pero bordeada de una amenaza silenciosa. «Quítate la máscara. Si no eres Katelyn, me disculparé. Pero si lo eres…»
«¿Por qué te importa quién soy?» La voz de Katelyn le cortó, aguda y rápida. Le sostuvo la mirada y sus labios se curvaron en una sonrisa desafiante. «Aclaremos algo: me necesitas. Quién soy en realidad no tiene nada que ver con esto».
«¿Quién te crees que eres para cuestionar mi identidad?».
Mientras Carol estuviera a salvo, nada más importaba. ¿Cómo podía Neil no entender algo tan simple?
El rostro de Neil se tensó, su paciencia empezaba a resquebrajarse. Te he tratado con suficiente respeto. No me presiones. Esta es tu última advertencia: quítate la máscara».
Katelyn lo miró con desprecio. Sin mediar palabra, levantó el pie y le dio una fuerte patada a la silla de ruedas, que se tambaleó hacia delante con un movimiento brusco.
La silla de ruedas de Neil se inclinó de repente y cayó al suelo con un fuerte golpe.
«¡Neil!» Lise corrió a su lado, con un destello de pánico en los ojos mientras intentaba ayudarle a levantarse. «¡Hades, te has pasado de la raya! Que seas un sanador mágico no significa que puedas hacer lo que quieras».
Con el apoyo de Lise, Neil se levantó lentamente, balanceándose un poco mientras luchaba por mantenerse firme. Su mirada era como un cuchillo.
«¿Estoy siendo demasiado blando contigo? ¿De verdad crees que puedes hacer lo que te dé la gana?».
Katelyn esbozó una leve sonrisa de complicidad. Su voz era tranquila, controlada, pero tenía algo de aguda.
«Toma esto como una advertencia.»
«Empújame otra vez y no me contendré». Su desdén por Neil era obvio, pesado y palpable.
Vincent miraba en silencio, observando atentamente. La forma de hablar de Hades sonaba igual que la de Katelyn, pero ahora había algo raro, algo diferente.
Se puso rígida y su calma habitual fue sustituida por un estado de alerta agudo, casi tenso.
¿Qué acababa de ver? ¿Qué estaba ocurriendo realmente aquí?
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