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Capítulo 835:
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La mirada de Katelyn se volvió fría y su voz igualó su escarcha. «Esa es mi caja, con mis objetos personales dentro».
La impostora miró al kit, con un tono despreocupado y condescendiente. «No sé de dónde has salido, intentando actuar como yo y copiar todo lo que he hecho. Pero un impostor siempre es sólo un impostor».
Katelyn apretó los puños y sintió una oleada de ira. La tensión de sus manos reflejaba la presión que crecía en su interior. Lo único que deseaba era arrancarle la máscara de la cara a aquella impostora y hacerle pagar por su osadía. Su descarada arrogancia era incluso peor que la de Lise.
Con una sonrisa fría y burlona, Katelyn replicó: «Ese kit es mío. Y si quieres seguir jugando a este juego, deberías saber que hay una pequeña pistola escondida dentro».
«¿De verdad vas a decirme que el arma también te pertenece?». Las palabras quedaron flotando en el aire mientras la falsa Hades guardaba silencio por un momento, perdiendo momentáneamente la compostura.
Katelyn no perdió el tiempo. Se acercó a la caja con decidida precisión. Odiaba haber llegado a esto, pero no había otra opción. Tenía que demostrar quién era.
Su botiquín no era corriente: estaba diseñado con una función oculta. Con una rápida pulsación y deslizamiento, se abrió un compartimento secreto, revelando una pistola cuidadosamente guardada en su interior. Sin dudarlo, Katelyn la sacó y apuntó directamente al impostor con manos firmes.
«Te lo digo por última vez, ¡quítate la máscara!»
Los ojos de la falsa Hades destellaron de ira, y la grieta en su compostura se hizo visible durante un breve instante. Vincent observó el enfrentamiento, con una expresión ilegible. Incluso él se encontraba inseguro, luchando por discernir quién era real y quién un impostor. No había pasado suficiente tiempo con Hades para estar seguro, pero sabía una cosa: Katelyn era la persona en quien confiaba para manejar esta crisis.
Pero, ¿dónde estaba Katelyn ahora?
Neil, visiblemente molesto, se reclinó en su silla de ruedas y espetó: «¡Baja el arma!».
Katelyn lo ignoró, con una determinación inquebrantable. Quitó el seguro y mantuvo el arma apuntando al impostor. «Quítate la máscara. Ahora mismo».
La impostora recuperó rápidamente la compostura, su tono goteaba burla. «¿De verdad crees que puedes deshacerte de mí y ocupar mi lugar con trucos como éste? Estás soñando. Sin mí, Carol seguirá atrapada en esa cama para siempre. Sólo yo puedo salvarla».
Su voz se volvió más afilada, llena de desprecio. «No soporto a la gente como tú, dispuesta a todo por un beneficio rápido».
«Quieres mi puesto, pero ¿has pensado alguna vez si puedes soportar lo que conlleva?».
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