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Capítulo 712:
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Cada palabra golpeaba al chico como una aguja silenciosa, penetrando profundamente. Se agachó, agarrándose la cabeza.
«No sé… Sólo quiero que sobrevivan».
«¡Hay innumerables formas de sobrevivir, pero tú elegiste el peor camino! Si yo fuera tu familia y supiera lo que haces, me avergonzaría». Su voz contenía una firme nota de decepción.
En realidad, no le quedaba paciencia para alguien tan endurecido; la compasión también era un pensamiento lejano. Ahora, todo lo que podía hacer era ganar tiempo, esperando una oportunidad para ella y Vincent para escapar.
Vincent se dio cuenta de sus intenciones. La agitación del chico había desviado la atención de Karl.
Con una mueca, Karl pateó al chico, gruñendo: «Este fue el trato que hiciste. No actúes como si te hubiera obligado».
Una chispa de determinación brilló en los ojos de Vincent. Ahora era el momento.
Vincent no dudó. Cogió la pistola, apuntó con firmeza y disparó a la cabeza de Karl sin un atisbo de duda.
El disparo sonó, fuerte y agudo.
Karl no tuvo tiempo de reaccionar. Su cuerpo vaciló, avanzó unos pasos tembloroso, las piernas le fallaron y se desplomó en el suelo.
Un tiro limpio a la cabeza.
El rostro del muchacho palideció mientras avanzaba a trompicones, agarrando con las manos los hombros sin vida de Karl. Su voz salió entre jadeos, entrecortada por el miedo y las lágrimas.
«Karl, por favor, ¡despierta! No me hagas esto. Mi familia… Si te vas, ¿quién nos va a alimentar?»
Katelyn, que aún sostenía su pistola, se acercó, tranquila y firme. Miró hacia abajo, comprobó si había señales de vida y se volvió hacia el chico con una mirada gélida.
«Él se lo buscó. Y si sigues sus pasos, acabarás igual».
El chico bajó la mirada y sus ojos se llenaron de desesperanza. Se puso de rodillas.
«Yo no pedí esta vida», susurró. «¿Qué otra opción tengo realmente? ¿Qué otra cosa puedo hacer?»
Por un momento, la dura expresión de Katelyn se suavizó. Metió la mano en el bolso, sacó la cartera y le entregó todo el dinero que tenía.
Dejó escapar un suspiro tranquilo, con los ojos llenos de una mezcla de emociones.
«Esto mantendrá a tu familia durante un tiempo», dijo en voz baja. «Quizá te dé la oportunidad de replantearte las cosas».
Todo el mundo mete la pata, pero no sigas cometiendo los mismos errores.
El chico cogió el dinero en un silencio atónito, sin saber qué decir.
La voz de Vincent fue cortante y fría.
«Hemos terminado aquí. Vámonos».
Katelyn asintió con la cabeza, pero sus ojos se detuvieron en el chico, dejando entrever algo más suave. Era toda la ayuda que podía darle. Su camino era suyo ahora.
Mientras se alejaban, la frustración corroía a Katelyn. Todo este viaje no había sido más que una pérdida de tiempo.
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