✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 173:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
Comenzó la nueva ronda y Jacob entrecerró los ojos con concentración, irradiando una tranquila confianza que solo alguien acostumbrado a ganar podía tener.
Yelena, sin embargo, seguía siendo la imagen de la compostura. Después de que el crupier barajara las cartas, apenas les echó un vistazo antes de apostar casualmente doscientos mil.
Jacob, decidido a no volver a bajar la guardia, tomó su turno con aire misterioso, inspeccionó sus cartas y subió la apuesta a quinientos mil.
Cuando el crupier reveló las cartas comunes, rápidamente quedó claro que Yelena iba en cabeza.
Pero esta vez, Jacob no estaba nervioso en absoluto.
La última ronda lo había tomado por sorpresa, un error que no podía permitirse repetir. Había sido ridículo cómo Yelena había sacado esa victoria de la nada. Esta vez, mantuvo la calma.
El rostro de Yelena era tan impenetrable como siempre, con los ojos fijos y tranquilos mientras igualaba sin dudar su apuesta de quinientos mil.
Para ella, solo era dinero, meros números que no tenían ningún valor. Los espectadores estaban nerviosos, con los ojos clavados en la mesa, esperando el siguiente giro.
Después de todo, ¿quién podía predecir lo que pasaría tras el giro tan inesperado de la ronda anterior?
El crupier reveló las cartas comunes y Yelena las miró sin cambiar ni un ápice su expresión. Sin perder el ritmo, empujó todas sus fichas hacia delante en un movimiento audaz.
La multitud contuvo el aliento. Ya no era una sorpresa; se habían acostumbrado a sus apuestas temerarias.
—¿Y bien? —La voz de Yelena rompió el silencio—. ¿Vas a seguir?
novelas4fan.com tiene: ɴσνєℓα𝓼𝟜ƒα𝓷.𝒸ø𝓂 con contenido nuevo
Jacob se burló, con su confianza inquebrantable. —Aún eres demasiado novata, chica. Puede que me hayas pillado en la última ronda, pero esta vez no. No volverás a engañarme.
Su arrogancia era palpable. Tenía un par de reinas, una mano fuerte, pero no imbatible. A menos que Yelena tuviera un par de reyes o ases, no tenía ninguna posibilidad.
Estudió el tablero, convencido de que era imposible que ella tuviera un par de reyes, ya que solo había un rey visible.
Era imposible que tuviera tanta suerte.
Después de unas cuantas rondas, Jacob creyó haber descubierto el juego de Yelena.
Era solo una novata, sin la habilidad ni la suerte necesarias para ganarle.
Jacob estaba seguro de que la victoria de Yelena en la última ronda había sido solo una casualidad. Sin pensarlo dos veces, empujó todas sus fichas hacia delante, con los ojos brillantes y una confianza inquebrantable.
«Voy a por todas. ¿A quién quiero engañar? Por supuesto que voy a seguir. Esta vez lo perderás todo, recuerda mis palabras», declaró Jacob, con voz rebosante de arrogancia.
Sus hombres se rieron, imaginándose ya los dos millones en sus manos.
Era casi ridículo lo fácil que parecía el dinero.
Yelena esbozó una sonrisa burlona, con un atisbo de sarcasmo en la mirada. «La confianza es una cosa, pero ¿la arrogancia? Es un juego peligroso. ¿Seguro que no te arrepentirás? Hay muchos testigos aquí».
Jacob la despidió con un gesto. —Basta de charla. Mi palabra es sagrada. Si ganas, te llevas el dinero y te vas. Si pierdes, harás lo que acordamos. Cumpliré mi palabra, no te preocupes —dijo, dándose una palmada en el pecho con seguridad.
Yelena lo estudió por un momento. Esas eran exactamente las palabras que había estado esperando.
—De acuerdo —dijo ella con frialdad—. ¡Revelemos las cartas!
Jacob no perdió ni un segundo. Volvió las cartas y reveló un par de reinas, sin duda una mano fuerte.
.
.
.