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Capítulo 1364:
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Callum dudó, pero finalmente dejó el menú, aunque un poco a regañadientes. Mientras Callum charlaba con Yelena durante la comida, no podía quitarse de la cabeza la sensación de que había algo diferente en el ambiente.
En casa, rodeado de gente y sujeto a un sinfín de reglas, se había acostumbrado a permanecer en silencio durante la cena.
Pero ahora, libre de esas restricciones habituales, Callum se encontró haciendo todo tipo de preguntas a Yelena: cómo se sentía, si estaba nerviosa y cualquier otra cosa que se le ocurriera.
En un principio, había pensado decirle unas pocas palabras para calmar sus nervios, pero, en lugar de eso, las preguntas salieron de forma natural. Sin embargo, Yelena se mantuvo serena, con un tono informal, como si nada de eso la incomodara.
Al observarla, Callum sintió una tranquila sensación de alivio.
A mitad de la comida, sacó su teléfono con la intención de llamar por videollamada a Donna para decirle que se había reunido con Yelena. Pero entonces, recordando la diferencia horaria, decidió no hacerlo y guardó el teléfono. Justo cuando estaba a punto de volver a guardarlo en el bolsillo, sonó de repente.
El identificador de llamadas mostraba «Dina».
Frunciendo ligeramente el ceño, a Callum le pareció extraño que ella llamara a esas horas.
Pulsó el botón de respuesta y, al instante, la voz frenética y llorosa de Dina irrumpió en la línea. «¡Callum, tienes que ayudarme esta vez!».
En cuanto Dina terminó de hablar, rompió a llorar desconsoladamente.
Callum, ya exasperado, encontró que sus llantos le ponían de los nervios. Para empeorar las cosas, apenas podía descifrar las palabras incoherentes que balbuceaba entre lágrimas.
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Frunció ligeramente el ceño, esperando a que se calmara. Una vez que se hubo tranquilizado un poco, dijo en tono tranquilo: «No te preocupes. Dime, ¿qué ha pasado exactamente?».
Entre sollozos y algún que otro hipo, Dina le contó la terrible experiencia que había vivido durante el rodaje del reality show.
Había participado en un programa de viajes y el plan era que todo el reparto viajara juntos a Malyland.
Al comienzo del viaje, hicieron un sorteo para decidir el medio de transporte.
A Dina le tocó el taxi, lo que significaba que tenía que parar uno en la calle.
Como llevaba años viviendo en Malyland, hablaba con fluidez el dialecto local, lo que suponía una oportunidad para demostrar sus habilidades lingüísticas e impresionar tanto al equipo como al público.
Pero en lugar de actuar con inteligencia, Dina aprovechó la ocasión para hacer alarde de su riqueza, adornándose con extravagantes trajes de diseño y joyas deslumbrantes, como si temiera pasar desapercibida.
Su ostentosa exhibición atrajo inevitablemente la atención equivocada. Un grupo de matones, sin inmutarse por la presencia de las cámaras, la fijaron como objetivo. Cuando uno de ellos se abalanzó sobre su exclusivo bolso de diseño, Dina se negó obstinadamente a soltarlo, y acabó siendo arrastrada por la acera.
El equipo de producción reaccionó con rapidez y se apresuró a intervenir, pero no antes de que Dina sufriera heridas en el forcejeo.
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