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Capítulo 1363:
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Yelena, sin embargo, negó con la cabeza. «Yo sugiero que nos quedemos aquí».
«¿Por qué?», preguntó Simone, desconcertada.
Antes de que Yelena pudiera responder, Hannah intervino. «No es seguro salir por aquí de noche, sobre todo para un grupo de chicas. Incluso los lugareños evitan salir mucho después de que anochece. Es mejor divertirse durante el día».
«Tienes razón».
En ese momento, sonó el teléfono de Yelena. Echó un vistazo a la pantalla, vio el nombre de Callum y respondió inmediatamente. «¿Papá?
—Yelena, ¿has llegado al hotel? ¿Qué tal? Si no te gusta, puedo buscarte algo mejor. —La voz suave de Callum se escuchó al otro lado de la línea. Si Cayson estuviera allí, sin duda se burlaría de él por ser tan pesado.
—Está bien —respondió Yelena—. Ya nos hemos instalado. Tú has tenido reuniones todo el día, ¿cómo han ido?
Callum esperaba que su hija se mostrara indiferente, como de costumbre, y se limitara a escuchar en silencio mientras él hablaba.
No había previsto esa repentina preocupación, y le pilló por sorpresa.
Una sonrisa se dibujó en su voz. —No ha ido mal, no ha sido tan agotador.
Tras una breve pausa, preguntó: —¿Dónde estás? ¿Quieres que vaya a buscarte? Callum sabía que el lugar donde actuaba Yelena estaba cerca. Incluso había planeado pasar por allí después de sus reuniones para apoyarla.
Sin embargo, las entradas para el evento se habían agotado hacía tiempo y su agenda coincidía con el evento, por lo que le era imposible asistir.
Yelena le dio la dirección del hotel.
Al oírla, Callum se quedó momentáneamente atónito. «¡Qué coincidencia! Yo estoy en la última planta de este hotel».
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«Yo también».
Curiosa, Yelena abrió la puerta con la intención de buscarlo.
En ese preciso momento, la puerta de enfrente se abrió y allí estaba Callum.
La sorpresa se reflejó en su rostro y murmuró: «¿Desde cuándo las empresas de entretenimiento tratan tan bien a sus artistas? ¿De verdad pueden permitirse suites de lujo como esta?».
—Papá
—Yelena, ¡no esperaba encontrarte aquí! Tu empresa es muy generosa.
Yelena se limitó a asentir. —Sí, supongo.
No iba a explicarle los complicados detalles, no quería preocuparlo.
La mirada de Callum se suavizó. —¿Tienes hambre? Vamos a comer algo. Yelena ya había comido, pero al ver la mirada esperanzada de su padre, no se atrevió a rechazar su invitación.
Se dirigieron al restaurante del hotel, donde Callum pidió una selección de sus platos favoritos.
Antes de que se pasara, Yelena lo detuvo rápidamente. —Papá, ya está bien. Ya he comido antes con mis compañeros.
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