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Capítulo 1138:
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Este torbellino emocional le llevó a saludar a Austin con un tono ligeramente defensivo.
«Hola, soy Westin Campbell», se presentó, tendiéndole la mano.
Austin solo asintió brevemente. «Austin Barton».
La mano de Westin quedó suspendida en el aire por un momento.
Para disipar la tensión creciente, Erica sugirió: «¿Por qué no compramos algo para picar? Hay muchos puestos aquí en el parque de atracciones que deben de estar bastante bien».
Su voz era suave, tratando de desviar la conversación de la incomodidad.
Westin frunció ligeramente el ceño ante su sugerencia, sabiendo bien que los aperitivos de los parques de atracciones solían ser caros y de calidad variable. Sin embargo, no podía rechazar la idea de Erica de plano, ya que era su primera cita, así que aceptó a regañadientes, pero murmuró entre dientes: «Estas cosas suelen ser un timo».
La expresión de Austin cambió sutilmente y dijo: «Hoy invito yo. Elijan lo que quieran».
Westin rechazó el gesto, medio en broma. —No hace falta, yo pago. Alguien como tú probablemente no lleva mucho dinero encima, ¿verdad? Y dudo que en estos sitios acepten tarjetas.
Su comentario era ligeramente provocador, aparentemente para resaltar la supuesta indiferencia de Austin restando importancia a su propia posición, como para evaluar la respuesta de Austin.
Austin percibió el desafío subyacente de Westin, pero mantuvo la compostura. «No te preocupes. Yo lo pago. Disfrutemos del día».
Su respuesta serena se ganó la aprobación silenciosa de los que les rodeaban.
Yelena apretó suavemente la mano de Austin, percibiendo que, a pesar de su aparente calma, estaba ligeramente molesto.
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Le ofreció un consuelo silencioso con un gesto sutil, y Austin negó suavemente con la cabeza, asegurándole en voz baja que estaba bien.
El grupo paseó por la zona de aperitivos del parque de atracciones, probando diversos dulces, y el ambiente se fue relajando poco a poco.
Al acercarse a una caseta de tiro, los ojos de Westin brillaron de emoción. Se consideraba un excelente tirador y estaba deseando demostrarlo. «Mirad esto, soy un tirador de élite. Dadme cincuenta balas y acertaré al menos a treinta globos».
Cogió con confianza el rifle de aire comprimido y empezó a disparar, con una sonrisa cada vez más amplia con cada tiro acertado.
Pero justo cuando se regodeaba en su éxito y pensaba que estaba a punto de captar la atención de todos, se oyó una serie de disparos a su lado, cada uno de ellos alcanzando su objetivo con notable precisión.
Era Austin, que disparaba casi a la perfección, reventando varios globos con una sola bala.
Mientras la multitud observaba con asombro, Austin terminó de derribar treinta globos con apenas veinte disparos.
El rostro de Westin se quedó con una expresión de incredulidad atónita. Observó a Austin, con una mezcla compleja de irritación y respeto.
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