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Capítulo 233:
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Sintiendo una sensación de calma, sacó su portátil del bolso y abrió el guion en el que había estado trabajando.
La colaboración estaba a punto de completarse, solo quedaban unas pocas revisiones para finalizar.
Un golpe en la puerta rompió su concentración.
«Sra. Norris, ya está listo», llamó Willow desde fuera.
«Pasa», dijo Carrie, dejando a un lado su portátil.
La puerta se abrió con un chirrido y Willow entró con una bandeja.
La colocó suavemente sobre la mesa junto a Carrie, con movimientos cuidadosos y precisos.
«Acabo de hacerlos, Sra. Norris», dijo Willow, retrocediendo para dejar que Carrie inspeccionara la comida.
Las gambas brillaban bajo la suave luz, con un aroma tentador.
Carrie cogió una, y su sabor estalló en su lengua: dulce, tierno y bien condimentado.
«Sabe bien», dijo. «Puedes irte. Dejaré la bandeja junto a la puerta cuando termine».
Willow asintió. —Entendido, señora Norris —respondió con voz suave.
Cuando se dio la vuelta para irse, sus ojos se posaron en la pantalla del portátil abierta en el sofá.
La curiosidad se encendió y vaciló lo suficiente como para sacar su teléfono del bolsillo.
Con un movimiento rápido y silencioso, tomó una foto de la pantalla, con los labios curvados en señal de satisfacción.
Salió de la habitación, cerrando la puerta en silencio tras de sí.
En casa de Lise, el aire estaba cargado de tensión.
Lise estaba sentada en el sofá, hundiendo las uñas en los cojines mientras el odio ardía en su pecho.
Todo había sido perfecto. Nate había hecho que fuera fácil cubrir sus huellas.
La tormenta, las cuerdas que la ataban… pero Carrie seguía sobreviviendo.
De alguna manera, siempre sobrevivía.
Elva se movía a su alrededor, dirigiendo a las criadas con un tono brusco, pero Lise apenas se dio cuenta.
El suelo estaba hecho un desastre, con varios adornos de porcelana y cristal caros reducidos a añicos.
En ese momento, el teléfono de Lise vibró.
Era un mensaje de texto.
La irritación brilló en sus ojos cuando cogió el teléfono.
Al abrir el mensaje y ver el contenido, sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa y la indignación.
¿El guion por el que había pagado lo había escrito Carrie?
Teléfono Habían pasado dos días.
De vuelta en el bullicioso plató de rodaje, Carrie no pudo mantenerse alejada y volvió al trabajo antes de lo previsto.
Durante una breve pausa para almorzar, Daxton hizo una aparición inesperada, vestido con un impecable conjunto deportivo blanco que le confería un aura de frescura natural.
Su cabello, despeinado a la perfección, realzaba su encanto juvenil y fresco, que recordaba al de un galán de una serie adolescente.
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