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Capítulo 232:
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«Oh, Sra. Norris», tartamudeó, metiendo el teléfono en el bolsillo del delantal. «No es nada. Mi hijo me acaba de enviar un mensaje. Pensé en comprobar si necesitaba algo».
Los ojos de Carrie se entrecerraron ligeramente, pero cambió de tema. —¿Qué tenemos para comer? —preguntó con tono despreocupado.
—Hoy nos han traído gambas frescas. —Un atisbo de arrepentimiento cruzó por el rostro de Willow, ya que había mencionado accidentalmente las gambas que planeaba guardarse para ella.
—Las gambas valdrán.
—Tráelas a mi habitación cuando estén listas —ordenó, sin dejar lugar a discusión.
Willow recuperó la sonrisa, aunque apenas llegó a sus ojos. «Por supuesto, señora Norris», dijo, inclinando ligeramente la cabeza.
Carrie no respondió, simplemente cerró la puerta.
No era de las que hacían cumplidos innecesarios, y menos con alguien en quien instintivamente desconfiaba.
En el momento en que la puerta se cerró con un clic, la fachada educada de Willow se derrumbó.
Frunció el ceño hacia la puerta, con los labios torcidos en una mueca de desprecio. «Esnob arrogante», murmuró en voz baja, con la voz llena de veneno.
El vapor caliente de su ducha se aferró a su piel, calmando el cansancio del día.
Envuelta en una suave bata, Carrie se sentó en el sofá y abrió su portátil.
Por curiosidad, consultó Twitter.
Los trending topics que una vez se centraron en su nombre habían desaparecido.
Kristopher debió intervenir para limpiar el desastre.
A pesar de la ausencia de titulares, sus notificaciones contaban una historia diferente.
Los fans enfadados llenaban sus menciones, acusándola de explotar la fama de Asher.
Algunos incluso le advirtieron que se mantuviera alejado de ella, llamándola manipuladora.
Sus labios se apretaron en una delgada línea, sus sienes palpitaban de frustración.
Cerró la aplicación con un toque seco y dirigió su atención a WhatsApp.
Para su sorpresa, su bandeja de entrada estaba inundada.
Los mensajes iban desde preguntas preocupadas sobre su desaparición hasta cálidos saludos por su regreso a salvo.
Una rara sonrisa suavizó sus rasgos mientras se desplazaba por los mensajes.
La idea de que tanta gente se acercara a ella alivió parte de la tensión en su pecho.
El mensaje de Soren destacó entre el resto.
«¡Necesitas descansar una semana antes de volver al plató!», decía. «¡Es una orden! ¡Si vuelves antes, te descontaré doscientos mil de tu contrato!».
Su sonrisa se amplió mientras respondía con un emoji de corazón roto.
La preocupación de Soren era evidente, aunque la mención del dinero le dolió un poco.
Después de algunos intercambios más, acordaron que ella descansaría tres días, ni más ni menos.
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