✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 95:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
«Nunca imaginé que alguien pudiera dar tanta vida a este vestido».
«Señora, su elegancia es simplemente incomparable».
El vestido morado sin tirantes se ceñía al cuerpo de Linsey, y su lujosa tela acariciaba su suave piel, haciéndola brillar bajo la suave iluminación. Sus brazos, elegantes y serenos, levantaban delicadamente el dobladillo del vestido, como si fuera una princesa salida de un cuento de hadas.
El vestido se ajustaba a su cintura, resaltando su esbelta silueta, y el morado oscuro, un tono muy difícil de llevar, complementaba su actitud tranquila sin eclipsar su belleza natural.
Al ver su reflejo en un espejo, Linsey se detuvo, invadida por una ola de incredulidad. Apenas reconocía a la mujer deslumbrante que la miraba.
—Me encanta el vestido que me has elegido. Gracias —murmuró con una sonrisa de agradecimiento en los ojos.
La maquilladora, conmovida por su sinceridad, le devolvió una sonrisa sincera. —Sra. Riley, quizá no lo sepa, pero fue el Sr. Riley quien seleccionó personalmente este vestido y los joyas que lo acompañan para usted.
Sorprendida, el corazón de Linsey se aceleró. —¿Collin?
—Sí, así es —respondió la maquilladora con un gesto de asentimiento.
Linsey parpadeó y bajó la mirada hacia el vestido de corte exquisito que llevaba puesto. Un atisbo de asombro tiñó su voz. —Las medidas…
La maquilladora se inclinó hacia ella, con un tono alegre y un toque de orgullo. —Se las dio su marido. Y no solo eso, sino que sabía exactamente qué colores y estilos le gustaban. Por cómo se le ha iluminado la cara antes, está claro que le encanta este vestido.
Aún envuelta en sus pensamientos, Linsey escuchó a la peluquera, cuya voz tenía un tono envidioso. «¡Qué suerte tienes! El Sr. Riley sabe perfectamente lo que te gusta, no todos los días se encuentra a alguien tan atento».
A Linsey le sorprendió lo cariñoso que era Collin.
Solo llevaba un mes viviendo en Vista Villa y había tenido muy poco contacto con Collin, ya que sus frecuentes ausencias les dejaban muy poco tiempo para estar juntos. Sin embargo, a pesar de ello, había adivinado sus colores y estilos favoritos con una precisión asombrosa. Su atención lo decía todo.
El hecho de que se hubiera fijado en esos detalles era una prueba de su deseo de comprenderla por completo.
Esas preferencias estaban sutilmente entretejidas en su vida cotidiana y sus hábitos; sin una observación aguda, era fácil pasarlas por alto.
Darse cuenta de ello dejó a Linsey un poco desconcertada, pero profundamente conmovida.
Aparte de su amiga de la infancia, Dolores, Linsey nunca había sentido un cariño tan sincero por parte de nadie.
Su relación pasada con Félix había comenzado con una atención delicada, pero con el paso de los años, él se había vuelto tan distante que incluso se había olvidado de su cumpleaños.
Perdida en sus pensamientos, Linsey se sobresaltó cuando la rica y profunda voz de Collin rompió el silencio. —¿Te gusta el vestido que llevas?
Su pregunta era directa, pero con un toque de curiosidad. Volviendo al presente, Linsey se dio cuenta de que Collin había entrado en la habitación sin que ella se diera cuenta.
Al verlo por primera vez en todo el día, se dio cuenta de que había cambiado su atuendo habitual.
Llevaba un traje azul marino que se ajustaba perfectamente a sus hombros, con un tejido que parecía tejido en la medianoche. El traje estaba impecablemente confeccionado y la corbata estaba anudada a la perfección, lo que le daba un aire de elegancia refinada. Su cabello, ligeramente despeinado, le daba un aspecto sofisticado y natural, realzando sus ya llamativos rasgos.
Cuando Collin se acercó en su silla de ruedas, sus ojos se posaron en ella, y una sutil chispa de admiración brilló en su expresión.
.
.
.