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Capítulo 929:
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En cuanto esas palabras salieron de sus labios, Bettina se aferró a ellas como si fueran su última esperanza. Con un suave sollozo, se arrojó a sus brazos. «Marc, eres tan bueno conmigo… Sabía que no me abandonarías…». Se aferró con fuerza, como si temiera que él pudiera desaparecer en cualquier momento.
Marc exhaló en silencio y le acarició la espalda con la mano. «Ya está bien de lágrimas», murmuró. «La abuela no se encuentra bien y tengo que quedarme en la mansión esta noche. Deberías irte a casa».
Bettina se quedó rígida. Levantó los ojos llenos de lágrimas hacia él, buscando su rostro. «Marc, ¿puedo quedarme contigo?».
No quería dejarlo, ni siquiera por un momento. La idea de él y Charlee bajo el mismo techo la inquietaba, la carcomía por dentro como una herida infectada.
Pero Marc no dijo nada. Simplemente se dio la vuelta y se alejó, subiendo los escalones con largas zancadas sin mirar atrás.
Bettina se quedó paralizada, observando su figura que se alejaba, con el corazón encogido a cada paso que daba. Las lágrimas volvieron a brotar, nublándole la vista. No, se negaba a aceptar esto.
Era su prometida, la mujer que más lo amaba. Entonces, ¿por qué, por qué siempre era tan distante, tan frío? ¿Podría ser que aún sentía algo por Charlee?
No. Imposible. Marc había perdido la memoria. Ni siquiera recordaba a Charlee. ¿Cómo podía seguir queriéndola?
No, tenía que ser cosa de Charlee. Debía de haber utilizado algún truco sucio para confundirlo, para hacerle dudar.
Bettina apretó los puños con fuerza, clavándose las uñas en las palmas hasta casi romper la piel.
No dejaría que Charlee ganara. Haría lo que fuera necesario para mantener a Marc a su lado.
En ese momento, su teléfono vibró, interrumpiendo sus turbulentos pensamientos. Lo sacó y miró quién era: Andrew.
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Sin dudarlo, respondió.
«Hola, ¿Dr. Braxton? ¿Ocurre algo?».
«Señorita Walsh, tengo muy buenas noticias para usted». La voz de Andrew denotaba una emoción inconfundible. «He estado trabajando sin descanso en esto y, por fin, he desarrollado un nuevo tratamiento que podría ayudar al señor Harris a olvidar el pasado para siempre».
A Bettina se le cortó la respiración. No podía creer lo que estaba oyendo.
—¿De verdad? —Su voz temblaba y todo su cuerpo se estremeció de expectación—. Dr. Braxton, no está bromeando, ¿verdad?
—Por supuesto que no —Andrew soltó una risa segura—. Srta. Walsh, nunca bromearía sobre algo tan importante. Estoy ultimando los detalles, venga a la clínica y lo repasaremos todo.
—¡De acuerdo! ¡De acuerdo! ¡Iré enseguida! —respondió ella con entusiasmo, apretando el teléfono con tanta fuerza que se le pusieron blancos los nudillos. Apenas podía contener su emoción, todo su cuerpo vibraba con urgencia. Estaba ansiosa por conocer a Andrew y descubrir los detalles de su plan de tratamiento.
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