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Capítulo 820:
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Un sirviente nervioso se apresuró a acercarse a su cama, con el rostro pálido. «Señora Harris, es… es la policía. Han venido a… llevarse a la señora Eloise Harris».
«¿La policía? —Amaya frunció el ceño, incrédula—. ¿Se llevan a Eloise? Una sensación de inquietud se apoderó de ella.
Eloise tenía sus defectos, pero seguro que no había hecho nada ilegal… ¿o sí?
Antes de que Amaya pudiera pedir más información, se produjo un alboroto en la planta baja.
Sin perder tiempo, Amaya se vistió rápidamente y corrió hacia la gran escalera.
En cuanto entró en el vestíbulo, se encontró con varios agentes uniformados que permanecían rígidos, con expresiones impenetrables.
—Sra. Eloise Harris, es sospechosa de asesinato. Tiene que venir con nosotros —anunció el agente al mando, con voz seca y desprovista de emoción.
Amaya se quedó paralizada, con la mente dando vueltas.
—¿Qué… qué está pasando? ¿Qué ha hecho Eloise?
Antes de que pudiera procesar la situación, Charlee entró en la habitación.
Vestida con un elegante traje negro, irradiaba autoridad. Aunque su rostro mostraba signos de agotamiento, sus ojos eran firmes y ardían con una tranquila determinación.
—Amaya, déjame explicarte —dijo Charlee con calma mientras se acercaba. Le contó todo: las órdenes de Eloise al chef, el intento de envenenamiento y la investigación policial que siguió.
Mientras Amaya escuchaba, se le fue todo el color de la cara y dio paso a una furia profunda y latente.
«¡Esa mujer! ¡¿Cómo ha podido ir a por Kason?!».
Temblaba de rabia, con la mano temblorosa mientras señalaba a Eloise, que ahora estaba retenida por la policía. «¡Eloise! Tú…. ¡Has perdido completamente la cabeza!».
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Eloise, ahora pálida como un fantasma, negó con la cabeza frenéticamente. «¡No! ¡Lo juro, yo no lo hice! Amaya, ¡tienes que creerme! ¡Me han tendido una trampa!».
«¿Una trampa?», se burló Charlee, con voz cargada de fría diversión. «Las pruebas dicen lo contrario».
Sacó su teléfono y tocó la pantalla. Una voz crepitó: la confesión del chef, palabra por palabra.
«Amaya, escucha tú misma. Lo ha confesado todo».
A medida que se reproducía la grabación, la expresión de Amaya se ensombrecía por segundos, y su ira alcanzaba un punto álgido.
«¡Eloise! ¡Me has disgustado! ¡Estaba ciega al acogerla en la familia Harris!».
Sus manos temblaban de rabia y su voz sonaba áspera por la traición.
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