✨ Martes y viernes nuevos capítulos y estrenos
💬 Únete a la comunidad en WhatsApp & Telegram!
Si te está gustando la lectura, me ayudarías mucho compartiendo la web 🌟
Capítulo 752:
🍙 🍙 🍙 🍙 🍙
—¿Tu hermano? —Charlee frunció el ceño, confundida—. ¿Desde cuándo tienes un hermano? He revisado tus registros de los últimos tres años. Todo indica que eres huérfano…
Fenton había sido la mano derecha más fiel de Marc, leal, casi inseparable de él.
Charlee recordaba claramente que en su expediente figuraban ambos padres como fallecidos.
—Señorita Sullivan, hay cosas que aún no puedo explicar. —Un atisbo de impotencia se deslizó en las palabras de Fenton—.
Pero cuando sea el momento adecuado, me reuniré con usted y le contaré todo.
La mente de Charlee daba vueltas con preguntas: Marc, Fenton, los últimos tres años y ahora este supuesto «hermano».
—Fenton, Marc…
—Señorita Sullivan, tengo que colgar —la interrumpió Fenton con voz urgente—. Por favor, tenga paciencia. Confíe en mí, me pondré en contacto con usted tan pronto como pueda.
La línea se cortó.
Charlee apretó el teléfono con fuerza, hasta que se le pusieron blancos los nudillos.
¿El hermano de Fenton? ¿Qué había sucedido en esos tres años perdidos?
El accidente de Marc, la desaparición de Fenton… ¿Estaban relacionados?
Cerró los ojos un momento, obligándose a reprimir la confusión que se agitaba en su interior.
Respiró hondo para calmarse, volvió a arrancar el motor y se incorporó al tráfico.
Necesitaba respuestas.
Sin perder un segundo, marcó el número de Mooney.
Últimos capítulos en ɴσνєℓαѕ𝟜ƒαɴ.çøм
—Hola, señorita Sullivan —la voz de Mooney sonó nítida y clara a través del teléfono.
—Rastrea un número y su dirección IP —dijo Charlee con voz fría y autoritaria, cortando la comunicación.
—Entendido, señorita Sullivan —respondió Mooney sin dudar. Charlee colgó y le reenvió rápidamente el número de Fenton. La espera se alargó, densa y pesada, como una tormenta que se avecina en la distancia.
El Crescent Haven brillaba cálidamente en la noche, sus luces proyectaban suaves charcos de iluminación contra la oscuridad.
Charlee empujó la puerta principal de la villa y el embriagador aroma del jazmín inundó al instante el aire, envolviéndola como un viejo amigo. Con un movimiento fluido, se quitó el abrigo y lo arrojó sobre el sofá, hundiéndose profundamente en sus mullidos cojines.
El día la había dejado agotada, con el cuerpo cansado, pero su mente seguía lúcida, atravesando el cansancio como una navaja. Una repentina vibración de su teléfono rompió el silencio.
.
.
.